Ayer hablaba de los primeros dos pasos para vencer el pecado: convencimiento y arrepentimiento. Inmediatamente un cristiano se arrepiente, confesando su pecado y pidiendo perdón, su problema con Dios fue resuelto. Aunque él no lo sienta, o no lo crea, ya se restableció su relación. El conflicto ya no está del lado de la cancha de Dios, sino del lado del hombre.
Hoy quiero mencionar el proceso intermedio entre el segundo y tercer paso: la sanidad interior. La sanidad interior era un tema de capa caída en las librerías cristianas, ya se realizaban pocos congresos sobre el tema, en otras palabras, pasó de moda. En este año ha tenido un resurgir. Después de los muchos libros y conferencias quiero mencionar algunas verdades aprendidas sobre este proceso importante al que se llega luego del arrepentimiento.
La sanidad interior tiene que ver más con nosotros mismos y nuestras emociones que con Dios. El problema con Dios terminó en el segundo paso, ya Él no recuerda nuestros pecados pasados, nosotros sí. Satanás utiliza constantemente nuestra inclinación al pecado para hacernos caer y nuestras emociones para mantenernos en el suelo. Si el hombre pudiera apartar sus emociones del proceso tendría que actuar en base a convicción y el camino sería más corto.
No se trata de la opinión que Dios tiene de nosotros, se trata de la opinión que tenemos nosotros de nosotros mismos. Humanamente hablando, cuando le fallamos a alguien y nos arrepentimos tenemos que esperar un tiempo de prueba antes de que esa persona pueda volver a confiar en nosotros. Algunos ofrecen su perdón manteniendo barreras para prevenir que volvamos a fallarles. Dios dice en su palabra que no tendrá memoria de nuestros pecados pasados, para Él el conflicto termina instantáneamente, cuando un pecador se arrepiente. Es un misterio de su gracia, no importando el pecado nuestra condición ante Dios después de arrepentirnos vuelve a estar igual o mejor que antes.
No se trata de sentir algo, se trata de creer algo. Mucha gente no experimenta una sensación especial o sobrenatural después de pedir perdón. Si nos centramos en el carácter de Dios podemos experimentar una convicción de limpieza, aunque nuestras emociones digan otra cosa. Esta certeza de tener nuevamente vestiduras blancas se consigue en Dios, estando seguros de que Él no miente, que su palabra es verdad. Después de arrepentirnos del pecado Satanás intentará hacernos sentir emocionalmente pecadores, creará en nosotros la sensación de pecaminosidad para que sea más fácil volver a caer. Es importante tener fe en la promesa de perdón de Dios.
He asistido a actividades donde se trata la sanidad interior, con buenos y malos principios. Paso a dejar algunas ideas para ayudar a las personas a recibir la sanidad y algunos puntos a tomar en cuenta:
Ya caminamos los primeros dos pasos a la restauración y el proceso en cual somos sanados aceptando y disfrutando de nuestra posición ante Dios. Dejo para mañana el tercer y último paso.