Bienvenido a tu nueva familia — PezMundial
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Bienvenido a tu nueva familia

Rafael Pérez 4 October 2005 : 10:04 am 895 Lecturas

Nueva IglesiaDisfruto trabajar con nuevos creyentes, la pasión que veo en sus ojos la primera vez que toman un taller en la iglesia me llena de vida. No es lo mismo dar una clase bíblica para creyentes maduros, o madurando, que hablar con personas que no tienen ni idea sobre lo que es la iglesia, un capitulo o un versículo. Algunos escuchan hablar de Juan 3:16 y me preguntan en que página está. Me gusta recibirlos en la puerta y permitirles dar un probadita aunque sea corta de lo que es y debe ser la iglesia de Cristo: Una familia, con todas sus virtudes y debilidades.

Los nuevos creyente son para mí una página en blanco, les dejo algunas verdades que me gusta compartir con ellos las cuales a la vez yo aprendí de otros.

  • No hay dos familias iguales, Dios disfruta de la diversidad. Muchos nuevos creyentes llegan a una iglesia tratando de encontrar el refugio después de un largo peregrinaje de iglesia en iglesia. Me gusta aclararle que a Dios le gusta la diversidad, por eso no existe una iglesia estándar. Si se sienten bien en la iglesia a donde acaban de llegar bienvenido sean, pero si no están cómodos puedo recomendarles otras buenas congregaciones. He tenido la bendición de conocer muchas iglesias con diferentes identidades, pero todas comparten lo básico, las cosas importantes. No hay una familia mejor que otra, hay algunas muy formales, de esas que comen todos juntos en la mesa, y otras muy informales, donde está permitido entrar a la cocina a destapar calderos. Esto no hace que una iglesia sea mejor que la otra, solo da gloria a Dios en maneras diferentes.
  • La calidad de una iglesia depende de la calidad de sus miembros, si quieres una buena iglesia comienza a ser un buen cristiano. Algunas personas vienen de otras congregaciones haciendo un viaje de pecera en pecera, cuando me encuentro con ellos les advierto que no se dejen llevar de las primeras impresiones, haré lo imposible por serviles con mis dones, pero yo espero ser bendecido con los de ellos. Uno de los problemas más grande que tenemos las iglesias del siglo veintiuno son los cristianos Niño-Dependientes, no queremos otra boca para alimentar, queremos otro miembro que pueda cumplir su función dentro del cuerpo para extender el reino y alimentar a otros.

    Muchos nuevos creyentes quedan deslumbrados por las múltiples atenciones que reciben cuando llegan a su nueva iglesia, es bueno que sepan desde el principio que no siempre será así, en un tiempo tendrán que caminar con sus propios pies y hasta prepararse su propia comida. Lo mismo pasa cuando hay un nuevo bebé en la casa, todo el cuidado, todos los detalles, todas las atenciones y todas las visitas se enfocan hacia él. Cuando nazca su nuevo hermano él no será desplazado, sino que tendrá que colaborar con nosotros en su cuidado y protección.

  • Quizás no pueda ofrecerte la iglesia más sana, pero puedo mostrarte la más sincera. No se donde fue, pero siempre le repito a mis nuevos hermanos esto que escuché en alguna parte: Una gran iglesia es como un gran hospital. Tenemos miembros tan sanos que ya están casi en el cielo y otros entrando por la puerta tan maltratados que no pueden ni valerse de sus propias piernas, pero a fin de cuentas, todos estamos aquí para dar y recibir salud. Algunos viven durante dos semanas con la ilusión de haber encontrado la iglesia de sus sueños, esa congregación perfecta donde todo es color de rosa. Prefiero despertarlos temprano, así les evito chocar bruscamente contra la pared de la realidad.
  • Hoy por ti, mañana por ellos. Creo que si un nuevo creyente no aprende desde el primer día que la iglesia necesita de él se acostumbrará a comerse el bizcocho sin sudar y luego será casi imposible que decida utilizar sus dones. Tengo un corazón hacia la gente, pero si me dejo llevar de mis sentimientos se malacostumbraran a recibir la comida en a boca y puede ser que hasta quieran que les ayude a masticar para toda la vida. Aunque más de un líder quisiera verse rodeado de una multitud dependiente, debemos enseñar a la gente que lo que hoy hacemos por ellos esperamos que mañana ellos lo hagan por los demás.