Disfruto trabajar con nuevos creyentes, la pasión que veo en sus ojos la primera vez que toman un taller en la iglesia me llena de vida. No es lo mismo dar una clase bíblica para creyentes maduros, o madurando, que hablar con personas que no tienen ni idea sobre lo que es la iglesia, un capitulo o un versículo. Algunos escuchan hablar de Juan 3:16 y me preguntan en que página está. Me gusta recibirlos en la puerta y permitirles dar un probadita aunque sea corta de lo que es y debe ser la iglesia de Cristo: Una familia, con todas sus virtudes y debilidades.
Los nuevos creyente son para mí una página en blanco, les dejo algunas verdades que me gusta compartir con ellos las cuales a la vez yo aprendí de otros.
Muchos nuevos creyentes quedan deslumbrados por las múltiples atenciones que reciben cuando llegan a su nueva iglesia, es bueno que sepan desde el principio que no siempre será así, en un tiempo tendrán que caminar con sus propios pies y hasta prepararse su propia comida. Lo mismo pasa cuando hay un nuevo bebé en la casa, todo el cuidado, todos los detalles, todas las atenciones y todas las visitas se enfocan hacia él. Cuando nazca su nuevo hermano él no será desplazado, sino que tendrá que colaborar con nosotros en su cuidado y protección.
Retroalimentación: Puedes usar el siguiente formulario para enviar cualquier pregunta o comentario sobre este artículo directamente al autor. (Ni tu comentario ni tus datos serán publicados.)
Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.