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Mejorar las fortalezas

Rafael Pérez 27 September 2005 : 8:40 am 408 Lecturas

NavajaPara lograr grandes cosas para Dios no es necesario tener un 100 en cada aspecto de la carrera, es mejor potencializar nuestras áreas fuertes. Hace unos dias compartía con alguien mis planes a mediano plazo y le decia que no estaba interesado en quemar mi tiempo tratando de convertirme en una navaja suiza, deseo potencializar aquellas cosas que creo que ahora estoy haciendo bien para hacerlas excelentes.

Peter Drucker tiene la siguiente máxima:

Hace falta mucho más energía y trabajo para pasar de la incompetencia a la mediocridad, que de un desempeño de primera categoría a la excelencia.

El poder la la iglesia está repartido en cada uno de sus miembros, es inutil intentar poner a caminar una iglesia utilizando solo los dones y habilidades de un lider superpoderoso. He tenido la oportunidad de conocer de cerca el ministerio de muchos pastores tradicionales, están cansados, enfermos y altamente frustrados. Cometieron el error de creerse capaces de cargar con una multitud de obsesos niños grandes.

Hay varios tipos de líderes. Lideres administradores como Moises, visionarios como Nehemías o emprendedores como Pablo. Es casi imposible que en una sola persona se conjuguen las tres caracteristicas, pues se convertiría en una isla. De las cosas que me son más utiles en el ministerio es conocer mis fortalezas y esperar que Dios envie otros para crear sinergia. Reconocer nuestras debilidades nos hace dependientes, y de eso se trata ser iglesia: poner todos los dones de todas las personas al servicio de la causa.

Estuve revisando las enseñanzas que prediqué en este año, por lo menos el 70 % tenía que ver algo con ministerios. Creo que una de las más grandes debilidades que tenemos las iglesias en este siglo es nuestra falta de participación. En la mayoria de las iglesias los miembros todavia tienen sus dones en el plastico, me los imagino llegando al cielo para entregarlos ante Dios tal y como fueron recibidos, con todo y su caja. Nuestras iglesias son iglesias de expectadores y fanaticos, son muy pocos los miembros que se están ensuciado el uniforme en el terreno del juego. Los líderes terminan tratando de jugar todas las bases, pero esto no produce más que cansancio y frustración.

Si dependo de Dios puedo concentrarme en mis fortalezas, esperando que Él en su misericordia envíe otros para compensarme en mis debilidades. Nuestra vida es muy corta para pretender la excelencia en todas las áreas.