Las prioridades de una nueva iglesia
Rafael Pérez
5 September 2005 : 1:23 pm
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Siglo leyendo sobre siembras de iglesias en América Latina. Estudiando las causas de fracasos más comunes he visto que todos los caminos apuntan al mismo sitio: prioridades. La forma en que estamos sembrando iglesias por estos lados del mundo no han cambiando mucho desde que los misioneros norteamericanos nos trajeron el evangelio, su modelo está tan fuertemente arraigado en nosotros que no creemos que otra forma sería posible.
Si ordenamos las prioridades de una nueva iglesia en el modelo tradicional (americano) quedarían de la siguiente manera:
- El templo: La ubicación física de la iglesia no debe ser una limitante para extender el reino, pero es la principal causa por la cual fracasa una nueva siembra. En países sub-desarrollados, comprar un terreno y edificar en el tiene un alto costo, mismo que en la mayoría de los casos inyecta una gran presión sobre la nueva iglesia. Para salvar este punto hay que volver a ver el templo como una herramienta, no un fin en si mismo. Pienso que para experimentar la vida de la iglesia sería saludable para una nueva siembra dejar la adquisición de un lugar físico en el último lugar de sus prioridades. He compartido esta idea con algunos hermanos y no me creen, otros casi se ríen, es bien difícil para nosotros, creyentes del siglo 21, pensar en iglesia sin pensar en templo. Nuestra vida cristiana gira al rededor de esas cuatro paredes y sin ellas no sabemos ser iglesia. Es importante recordar que la iglesia primitiva esperó 300 años antes de construir el primer templo.
- Estructura: Si algo amamos las iglesias en Latinoamérica es tener una gran estructura. En una iglesia de 7 miembros se pueden encontrar fácilmente 8 directivos. Si la iglesia tiene 3 directivas, cada una cuenta con presidente, vice-presidente, secretario, tesorero y vocal. Gran parte del tiempo de una iglesia se invierte en las luchas de poder, en vez de pensar como llegar a la comunidad invertimos el tiempo en controlarnos los unos a los otros. El modelo que nos dejó la iglesia primitiva es de liderazgo de servicio, no asignado, sino adquirido. ¡He buscando de arriba abajo en mi Nuevo Testamento y no he encontrado las primeras elecciones!
- Los programas: Mi experiencia trabajando en diferentes ministerios de la iglesia ha sido que los creyentes amamos, cuidamos y protegemos más nuestros programas que los frutos. No importa mucho el crecimiento espiritual o la devoción, lo importante es que podamos reunirnos semanalmente un mínimo de dos horas para hacer aquellas cosas que venimos haciendo hace más de cien años. Casi todas las nuevas iglesias tienen primero los programas y después la gente. Antes de tener 20 personas ya tienen reuniones de adoración, escuela bíblica, reuniones de damas, caballeros, jóvenes y hasta un club de parejas. ¡Y un equipo de directivos para cada uno!
- La gente: Si se hace un balance sincero sobre las cosas en que las iglesias invierten su tiempo, dinero y recursos de todo tipo, la gente quedaría en último lugar. Casi ninguno de los programas de una nueva iglesia se enfoca directamente hacia los no creyentes, nuestra insensibilidad hacia el mundo se nota desde la forma en que nos reunimos hasta la forma en que predicamos. No es sorprendente que una nueva iglesia se llene rápidamente de creyentes, gente que ya peina canas en la fe cristiana, pues todas sus actividades se dirigen a cristianos. Estamos tan preocupados por comprar tierra, equipos de sonido y mantener al obrero que no queda casi nada para invertir en la gente. Tradicionalmente una iglesia comienza a tener iniciativa social después que ha madurado, quizás ahí está la principal causa de la lentitud en el crecimiento. Cristo no inició su ministerio comprando una carpa, o un gran equipo de sonido, inició invirtiendo en la gente, en sus necesidades. Casi ninguna iglesia en sus primeros años invierte un peso en las necesidades de la comunidad, y creo que esa es la llave para el éxito en la siembra de iglesias.
Si queremos ser exitosos plantando iglesias debemos organizar nuestras prioridades en orden totalmente inverso al modelo tradicional. Quedarían de la siguiente manera:
- La gente: Una nueva iglesia debe enfocarse hacia la comunidad, si nos abrimos a la gente la gente se abrirá a la iglesia.
- Los programas: Implementar programas de poco a poco y según las necesidades actuales. El poder de una iglesia se diluye cuando se intentan mantener desde el principio muchas cosas a la vez.
- La estructura: Menos es más. Mantener una estructura simple y funcional evita pleitos innecesarios en la nueva iglesia.
- El templo: Tenemos que ver los templos como herramientas. Si la nueva siembra no aprende a ser iglesia antes de tener un templo corre el riesgo de nunca llegar a serlo.
Rafael Pérez (Pastor)
Conoció al Señor en el Templo Evangélico de la 19 de Marzo (1989) —Azua—, sirvió durante diez años en la Iglesia de Lucerna (Asambleas de Dios) y como maestro en varias congregaciones de Santo Domingo. También ha trabajado para el Departamento de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU). En Abril del 2008 comenzó junto a su familia y un grupo de amigos la Comunidad Cristiana PezMundial. Rafael es Administrador de Empresas y vive en Santo Domingo (República Dominicana) junto a su esposa Carolina.
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