Para hacer el mejor equipo, la idea natural es reunir lo mejor de le mejor en el mismo campo, pero esto no todas las veces produce el resultado esperado. Nunca entendí la estrategia de Jesús, pues cuando buscó sus discípulos mezclo personas tan dispares como un pescador con un recaudador de impuestos, algo totalmente contrario al sentido común, luego comprendí la sinergia, un concepto nuevo en el entorno cristiano pero que Dios viene utilizando desde hace mucho tiempo.
Crear sinergia es juntar elementos de forma tal que den como resultado algo mucho más grande que la suma de ellos mismos, y esto se hace muy palpable en la vida de una iglesia. Este es un principio poderoso y bastante práctico: la especialización es útil, siempre y cuando se complemente con las otras partes. El equipo de ensueño nunca estará compuesto por personas sobresalientes en el mismo punto, no se llegará a la serie mundial si todos se especializan sacar la bola fuera del terreno.
Quiero mencionar algunas ideas para crear sinergia dentro de la iglesia:
Recuerdo la historia de narra Billy Graham del tiempo en que estuvo trabajando como pastor. Su personalidad evangelística hizo que la vida de la iglesia gire en torno a lo que él más disfrutaba, ganar almas con eventos multitudinarios. Logró transmitir por radio los servicios de su pequeña iglesia, movió cielo y tierra para llegar a cuanta persona pudiera aunque fuera ese el único de los programas que la congregación pueda desarrollar.
Dije hace un tiempo de las razones por las cuales cada creyente no puede ser un líder, esto se vuelve más evidente al hablar de sinergia. Dios en su misericordia envía a su iglesia partes que se complementan para alcanzar sus propósitos, también envía algunos líderes para ayudar las partes a trabajar juntas para lograr algo mucho más grande que la suma de ellas.