Para hacer el mejor equipo, la idea natural es reunir lo mejor de le mejor en el mismo campo, pero esto no todas las veces produce el resultado esperado. Nunca entendí la estrategia de Jesús, pues cuando buscó sus discípulos mezclo personas tan dispares como un pescador con un recaudador de impuestos, algo totalmente contrario al sentido común, luego comprendí la sinergia, un concepto nuevo en el entorno cristiano pero que Dios viene utilizando desde hace mucho tiempo.
Crear sinergia es juntar elementos de forma tal que den como resultado algo mucho más grande que la suma de ellos mismos, y esto se hace muy palpable en la vida de una iglesia. Este es un principio poderoso y bastante práctico: la especialización es útil, siempre y cuando se complemente con las otras partes. El equipo de ensueño nunca estará compuesto por personas sobresalientes en el mismo punto, no se llegará a la serie mundial si todos se especializan sacar la bola fuera del terreno.
Quiero mencionar algunas ideas para crear sinergia dentro de la iglesia:
Recuerdo la historia de narra Billy Graham del tiempo en que estuvo trabajando como pastor. Su personalidad evangelística hizo que la vida de la iglesia gire en torno a lo que él más disfrutaba, ganar almas con eventos multitudinarios. Logró transmitir por radio los servicios de su pequeña iglesia, movió cielo y tierra para llegar a cuanta persona pudiera aunque fuera ese el único de los programas que la congregación pueda desarrollar.
Dije hace un tiempo de las razones por las cuales cada creyente no puede ser un líder, esto se vuelve más evidente al hablar de sinergia. Dios en su misericordia envía a su iglesia partes que se complementan para alcanzar sus propósitos, también envía algunos líderes para ayudar las partes a trabajar juntas para lograr algo mucho más grande que la suma de ellas.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.