La Biblia en las escuelas
En República Dominicana tenemos experiencia en este tipo de movidas, pues de la mano del congresista Elías Wessin Chávez se ha intentado hacer ley un proyecto para que la Biblia sea leída en las escuelas. El caso vino a mi memoria pues en El Salvador ahora mismo se discute uno similar. Pude conocer el proyecto que promueve Wessin de primera mano, y sentí de su parte muy buenas intenciones. Recuerdo los tiempos que se comenzó a hablar de esta ley por estos lados, creó mucha expectativa en las iglesias y jornadas de oración para que los congresistas sean tocados y den el sí a la Biblia.
Quienes más se oponen a este tipo de iniciativas son los padres escépticos o de tendencia atea, desean que sus hijos reciban una educación imparcial sin tendencias religiosas, no pienso hacer con ellos causa común, pero tengo otras fuertes razones para mantener mis reservas con este tipo de iniciativas. La estrategia de plantar el reino por medio de las leyes no es nueva, es lo que viene haciendo con relativo éxito la derecha religiosa en los Estados Unidos. Aunque para algunos, como cristiano debería sentirme representado por este tipo de esfuerzos de cristianizar los estudiantes de mi país haciendo que lean la Biblia de forma sino obligada “muy recomendada”, la historia de la iglesia muestra que nunca han tenido buenas consecuencias estos híbridos gobierno-iglesia o ley-iglesia.
Solo mencionaré un caso: Constantino. Quizás por sus meritos este emperador debería estar en el salón de la fama, si es que Dios tiene uno. Nadie ha hecho desde el gobierno por nuestra causa, y pienso que tampoco hará, más que este buen hombre de Dios. Su edicto de tolerancia en el año 313 abrió una gran puerta de oportunidades para los cristianos, quienes no solo dejaron de ser perseguidos, sino que fueron colocados en puestos prominentes y eximidos de impuestos y del servicio militar todos los ministros. Más aún, en el año 325 exhortó a todos sus súbditos a abrazar la fe cristiana. Publicó Biblias, formalizó el domingo como día de reposo. ¿Acaso alguien ha sacado a los paganos de los templos para meter ahí los cristianos? Sus reformas fueron radicales, hacer de Roma, una nación esencialmente pagana, un emblema del cristianismo, no es poca cosa. Lamentablemente sus buenas acciones no produjeron devoción, sino la mayor época de estancamiento espiritual para la que antes fue una vibrante iglesia. Los modernos templos asignados se convirtieron en lugares de encuentros sociales, y la membresía una excusa para congraciarse con el emperador. De ahí en adelante creo que ya sabemos lo que pasó y sigue pasando.
No es que desconozca las bondades del estudio de la Biblia, sino más bien, que estoy convencido de que no podemos establecer el reino por la fuerza, aunque sea la de las leyes. Es muy fácil promulgar una ley y esperar que una nación sea transformada, pero las leyes pueden crear estudiantes, no creyentes. Conozco muy buenos lectores de la Biblia, quienes pasan mucho más tiempo que la media de los creyentes en contacto con tan preciado libro, lamentablemente su vida no está siendo muy diferente, pues el ejercicio intelectual no produce fe.
Don Closson explica en su excelente artículo Vivir en Babilonia que no estamos viviendo en un moderno Israel para pretender concretar las reformas de Josías, más bien la iglesia de Cristo debe funcionar como un Daniel el la moderna Babilonia. En vez de subir hasta el estado o algunos de sus poderes para extender el reino en forma vertical, tenemos que bajar al puedo para extenderlo como lo hizo la iglesia primitiva con todo y persecuciones, en forma horizontal.
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Estoy completamente de acuerdo contigo. Jesús predicaba el evangelio caminando libremente y no se lo imponía a nadie. la salvación no es obligatoria, es para el que la quiera. Lejos de obligar a las personas a que lean la biblia por medio de leyes, pienso que sería mejor crear escuelas públicas cristianas para los hijos de los creyentes, manteniendo las escuelas públicas tradicionales. Así nuesros niños crecerian enseñados en la palabra de Dios y se les respetaria el espacio a los que no quieren que sus hijos crezcan conociendo las duobet88@aol.comadas Escrituras.
Estimado señor Rafael Pérez,
Lo felicito por la claridad de su reflexión, y porque veo la mejor de las intenciones al hacer su planteamiento. Estoy de acuerdo que no se debe imponer el evangelio, pero creo que tampoco se debe imponer el materialismo que se enseña en las escuelas y las universidades con la excusa de la sociología. Si la sociología es una ciencia, como lo es, también lo es la teología, y ambas entran dentro del campo humanista. La buena antropología no desdeña la fe, sino que necesita urgar en ella para hacer juicios críticos verdaderamente científicos. Por lo tanto creo que está bien no sólo que se lea, sino que también se estudie la Biblia. La Biblia es un libro que no deberíamos descuidar ni en la casa, ni en la iglesia, ni en la escuela, ni en ninguna otra parte donde se hace vida política, pública o privadamente, mucho más en una nación como la nuestra que está permeada en sus símbolos de la fe cristiana. Le aseguro, que muy a pesar de sus temores, la obligatoriedad de leer la Biblia en las escuelas, lo único que hará será bien. Pues creo firmemente que a esta nación nuestra le hace falta una buena dosis de ella para poder salir de la oscuridad en la que está sumida. Recuerde que ¨lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino¨ (Salmo 119:105). Gracias.
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