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Un corte prudente, por favor

Rafael Pérez 17 July 2005 : 1:07 pm 762 Lecturas

TijerasEscribí hace unos días sobre el inconveniente de abrazar muchas causas, y en personas como Lutero, Juan Hus o hasta el mismo Cristo encuentro un aspecto común que me reta: Paciencia. Con esto no me refiero a esperar ver todos nuestros sueños cumplidos, sino más bien a anhelar ver ahora solo algunas pequeñas cosas, poniendo nuestro granito de arena para que así sea. Tampoco me refiero a promover cambios mediocres o volvernos conformistas, sino, a tener la fe en Dios, que movido por su gran misericordia levantará otros obreros para ayudar a su iglesia en el cumplimiento de su perfecta voluntad. Muchas veces los planes de Dios trascienden los cortos días de la vida de un hombre, y aunque nuestro anhelo fuera ver con estos ojos nuestros sueños cumplidos, en la mayoría de las veces tendremos que conformarnos con disfrutar de ellos por fe, tal vez mirándolos desde lejos, en lo alto de una colina.

Una vez dije que la iglesia de Cristo era como una hermosa novia que espera a quien será su esposo adornada con un precioso vestido. Lo malo es que le hemos puesto una cola tan larga que ahora la joven no puede caminar sin que se lo pisen. Cortar la tela de ese ruedo manteniendo la hermosura del vestido es tarea reservada para los más prudentes de los sastres, arreglar una novia adecuadamente para su boda no debe ser puesto en manos de estos modistas de vanguardia, que por sus ansias de fama de ser necesario la vestirían de rojo con verde.

Siempre he vivido inmerso en el mundo de la costura, pues he disfrutado una madre con habilidad en sus manos. La recuerdo sobre una larga mesa haciendo sus patrones con tiza, papel y un centímetro en el cuello. Ese es el reto de los reformadores de este tiempo, antes de poner su mano en la tijera, tomar el libro de hechos y ver como era la iglesia en el primer siglo, hacerse patrones con los evangelios para no cortar por cortar o seguir los caprichos de moda. Admiro los hermanos que no se conforman con hacer rollos con la tela sobrante, reformadores prudentes que han sabido cumplir con fidelidad su rol en su generación y esperar en Dios que el vestido vuelva a ser tan adecuado como antes. Pero mucho más, admiro a aquellos que han sabido seguir el patrón correctamente, pidiéndole al maestro en oración que les guíe para seguir sus trazos.

La iglesia está viviendo tiempos de cambios, creo que algunos sastres con tijeras afiladas están esperando a la vuelta de la esquina. Desde el interior de la casa, puedo ver la novia nerviosa y escuchar afuera el sonido del metal. Espero con temor que le dejen algo de tela, o por lo menos, un vestido adecuado para recibir el novio. No es malo que se hagan arreglos, lo que necesitamos es seguir un patrón. Aquel que la buena obra empezó será fiel en completarla, sino con nosotros, con nuestros hermanos, sastres de otras generaciones.