Siguiendo el tema de la difusión de cultura cristiana, enlazo la traducción de Free Culture realizada por Antonio Córdoba. La obra, traida al español como Cultura Libre, fue escrita por Lawrence Lessig presidente de Creative Commons, organización que creó la licencia bajo la cual se publica este weblog y de la que ya hemos hablado. Este libro puede ser útil para cualquier creyente que desee poner un granito de arena en la causa más grande que se puede adoptar en esta tierra, la causa de Cristo.
Les dejo la misma presentación que hizo el traductor:
Como parte de un proyecto más amplio sobre las artes y el copyright, en Elástico hemos traducido Free Culture, el último libro de Lawrence Lessig, la figura más prominente a nivel mundial en el campo del ciberderecho. Catedrático de la universidad de Stanford, Lessig es autor también del fundacional Código, y otras leyes del ciberespacio, y de The Future of Ideas. Es también presidente de Creative Commons, una compañía sin ánimo de lucro que con sus licencias “a medida” intenta crear un espacio de creatividad más allá de la camisa de fuerza que supone hoy el copyright.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.