Hay artículos que mientras los leo voy afirmando con la cabeza casi todo lo que expone el autor, siento que dice lo que yo mismo hubiera querido explicar. Hoy me pasó esto con un artículo sobre la música y el cristiano que conseguí en Leadership University.
He tenido discusiones memorables con creyentes amigos sobre el asunto de la música. En su libro Una Vida con Propósito Rick Warren desenmascara magistralmente el termino Música Cristiana, explicando que la misma no existe como tal, sino, que existe música con letras cristianas. Si Warren no fue influenciado por Jerry Solomon, los dos llegaron al mismo sitio en diferentes barcos, pues explican el mismo concepto casi con las mismas palabras.
Una de las decisiones fuertes que tomé en los últimos tiempos fue no esconder mis gustos musicales. Por asuntos culturales, escuchar “música secular” es mal visto entre los creyentes, algo tan ilógico y contraproducente como querer evitar que los jóvenes asistan a la universidad (Este otro caso lo dejo para otra ocasión). Me encanta la música con letra cristiana, podría decir que es mi preferida, pero también me gusta la trova de Serrat, el merengue de Juan Luis y el rock en español.
En estos asuntos musicales se cuela una doble moral tremenda. Recuerdo hace años cuando se hizo publica la conversión de Juan Luis Guerra, en esos tiempos era pecaminoso escuchar la bilirrubina, pero después que vino a Cristo, todo el repertorio musical de 440 es bien recibido, sin prejuicios, pecados ni contratiempos. Se convirtió el autor con toda su obra. Lo mismo pasa con los medios de comunicación, encontrar un hermano con el televisor encendido mientras transmiten una salsa no es problema, pero encontrarlo escuchando la misma música, irreverente, profana y pecaminosa en una radio de FM sería un problema mayor. Es común ver familias cristianas completas disfrutando los programas de talento que transmiten por televisión, mismos que no utilizan precisamente el libro de salmos para su producción.
Excusas para mantener los creyentes alejados de la música secular aparecen por sacos, desde la influencia negativa de esta o su trasfondo diabólico. Dios creó todos los ritmos musicales, el mismo libro de Salmos contiene canciones dedicadas a reyes, matrimonios o celebraciones de eventos especiales. El hombre es un ser espiritual, pero también emocional. La música es un recurso utilizando por cualquier cultura, la cultura cristiana es rica en recursos musicales y eso me llena de orgullo, pero nuestro elitismo cultural nos aleja del mundo, y ese nos es el plan de Dios.
Pueden leer el artículo de Jerry Solomon, él explica estas cosas mejor que yo.
Retroalimentación: Puedes usar el siguiente formulario para enviar cualquier pregunta o comentario sobre este artículo directamente al autor. (Ni tu comentario ni tus datos serán publicados.)
Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.