Siguiendo el tema que inicié ayer sobre la Visión de futuro sensible al pasado, les dejo cuatro ideas para mover la iglesia a través del cambio. Son puntos a tomar en cuenta por líderes o pastores interesados en implementar estrategias transformadoras cuidando al mismo tiempo la unidad de la iglesia.
La lista puede ser ampliada en el futuro, si algún hermano tiene otra sugerencia útil podemos agregarla (deje un comentario). Estas son las primeras:
Los interrogantes estarán a la orden del día, a menos que la información fluya, mantener el rebaño unido será difícil. Podemos comenzar explicando preguntas básicas como ¿Por qué nos movemos? ¿Cuáles serán los beneficios reales de este cambio? ¿Cuáles son nuestras motivaciones? ¿Cuál será el sacrificio? No supongamos nada, creer que la gente entiende por el siempre hecho de decirlo no es sabio.
La gente tiende a ser fatalista cuando se habla de cambios, solo con mover el pulpito de sitio algunos creerán que dejaremos de predicar la verdad. Aunque para lograr un cambio es necesario dejar algunas cosas, es saludable anunciar lo que nunca será abandonado.
En la iglesia no puede ser así. Contar con la mayoría no es justificación suficiente para imponernos a los demás, lograr el crecimiento no es justo si se hace a costa de sacrificar diez ovejas, o cinto, o una. Pos su posición de influencia, es muy fácil para un líder sacar del camino a los opositores, pero hay que tener más el corazón de pastor y menos el de un empresario para amarles no importando su velocidad de movimiento, dedicarles tiempo y cargarlos de ser necesario.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.