El domingo antes pasado estuve predicando en la iglesia Misión Bíblica. La enseñanza trató sobre los sueños. El argumento principal fue este: Estamos recibiendo ahora la generación de creyentes más preparada de la historia, la que tiene las herramientas para lograr el cambio más significativo desde el establecimiento de la iglesia, pero al mismo tiempo nuestra generación ha sido tan maltratada que creció sin ganas de soñar. Somos una generación conformista, nuestros sueños están limitados al procedimiento generalizado de los demás: Estudiar, Trabajar, Adquirir bienes y hacer familia.
La base bíblica del mensaje fue la visión de Nehemías. Pienso ir publicando por partes las ideas expresadas en el mensaje y quizas ampliando un poco los puntos principales. La idea es hacer una serie parecida a Conéctate a Cristo.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.