En días pasados expuse que los creyentes podemos lograr un impacto social más significativo desde la iglesia que desde el estado. Hoy leí un capitulo escrito por Bob Bufford para el libro La comunidad del futuro que refuerza el mismo punto, su esencia es la siguiente: El cambio se logra de tres posiciones diferentes: Las empresas, El estado y las organizaciones comunitarias, siendo la ultima la más conveniente.
Creo que parte de la misión de la iglesia es lograr el cambio y el cambio lo lograremos establecido el reino de Cristo en medio nuestro. Ni los gobiernos ni las empresas pueden lograr una influencia tan positiva en la vida de las comunidades como las iglesias. Solo nosotros podemos hablar de verdadera solidaridad con el necesitado, libertad, justicia social y paz.
Para alcanzar los ideales del reino tenemos retomar el pensamiento de Cristo, abandonando nuestros cómodos templos para ir en la búsqueda de los que sufren. No es sorprendente que el pensamiento cristiano choque constantemente con nuestra cultura de iglesia, en más te dos mil años de historia agregamos a la novia un velo tan grande que le es difícil caminar sin que se lo pisen. Por tradición la iglesia ha sido la institución más reacia al cambio de la sociedad, no en vano dijo Einstein: Es más fácil desintegrar un átomo que un preconcepto. No hablo de hacernos como el mundo, hablo de cambiarlo. La única manera de traer el reino es establecerlo en medio nuestro: En nuestra casa, en nuestro barrio, en nuestra tierra, en nuestra iglesia.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.