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Difundiendo cultura cristiana

Rafael Pérez 18 May 2005 : 10:48 am 5,347 Lecturas

DifundiendoCelebrando que en esta semana este sitio pasó las 100,000 visitas desde su inicio, aprovecho para dejar un post bastante largo sobre la cultura cristiana, su difusión, los medios y la tecnología.

Cultura: Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc. (Diccionario de la Real Academia)

Cada cultura necesita proyectarse. Los dominicanos, por ejemplo, enseñamos con orgullo nuestro merengue, con su güira, tambora y ritmo contagioso. Para atraer turistas, proyectamos al mundo la riqueza histórica de nuestra tierra con anuncios en canales de TV, a ellos les mostramos la ciudad colonial. Solo un tonto creería que deberían pagarnos por mostrarles a los turistas nuestra cultura, al contrario, nosotros pagamos para difundirla esperando que ellos vengan a visitarnos.

Con la cultura cristiana pasa lo mismo, pero a la inversa. Fuimos llamados a anunciar al mundo la verdad y el mejor modo de hacerlo es mostrar la cultura cristiana, pero queremos que nos paguen para hacerlo. Existen muchos canales para difundirla y, cada canal tiene un costo de transmisión, por llamarlo de algún modo. No es lo mismo enviar el mensaje por correo que enviarlo por radio, un sello postal cuesta centavos, una hora en radio mucho más. Desde este punto de vista sería muy justificable cobrar por difundir, pero no hemos tomado en cuenta dos aspectos importantes: la tecnología y el llamado.

Las nuevas tecnologías abaratan el costo de distribución hasta llevarlo casi a nada. Esta evolución siempre ha sido bien aprovechada por los creyentes. Antes de la invención de la imprenta tener una copia de la Biblia hecha artesanalmente era tan costoso que pasó a ser privilegio de los más adinerados. La reforma protestante supo utilizar la nueva tecnología reproduciendo en serie panfletos he imprimiendo Biblias, acabaron así con la época oscura. Un cambio parecido se está dando en nuestros días. Internet ha transformado la forma en que difundimos y consumimos cultura, este es un cambio radical, mucho más grande que la invención de la imprenta.

El modelo tradicional para la difusión del pensamiento cristiano era el siguiente. Un creyente tenía un mensaje que enviar, el mensaje podía ser una serie de tomos sobre teología bíblica y sistemática o un repertorio de canciones. Tendría que invertir el resto de su vida haciéndolo de uno a uno o utilizar un intermediario (Editor o casa disquera) para difundirlo a gran escala. Hacerlo a gran escala conllevaría una gran inversión económica, el siguiente paso natural sería vender el medio físico por donde se transmitiría el mensaje con la esperanza de recuperar la inversión. No es injusto, estoy pagando el libro (Papel, tinta, diagramación) o el Disco compacto (Grabación, Copiado) para conseguir lo que viene dentro, el mensaje.

El modelo era funcional y justo, pero todas las buenas intenciones pueden terminar siendo viciadas. Llego el día donde no solo fue necesario el dinero para difundir el mensaje, sino, tener ganancias para el artista y su intermediario. Se abuso un poco más del modelo y se nos olvidó el objetivo original, distribuir un mensaje.

La prioridad ya no era solo comunicar, ahora también teníamos que ganar. Para asegurar ganancias era necesario que la gente siguiera comprando el medio físico, por eso se le pegó un fuerte dolor de cabeza a editores y disqueras al aparecer una tecnología que permitía a la gente recibir más mensaje comprando menos medio: Grabadoras y fotocopiadoras. El autor tampoco quería perderse su parte del bizcocho, pues al aumentar las ventas había abandonado su trabajo para vivir de la obra.

¡Llegaron los abogados! Para este tiempo el problema no era difundir el mensaje y que este llegue a mucha gente, sino cuidar la industria evitando lo que más se deseó al principio, la reproducción del mensaje. El modelo era tan rentable que mucha gente estaba viviendo de el, alimentar el elefante era costoso y había que mantenerlo en movimiento. Producción tras producción, libro tras libro para tener el animal robusto y saludable.

Para los artistas cristianos su llamado debe pesar más que las ganancias. Cuando Dios enviaba profetas estos eran simples instrumentos, un medio viviente para la transmisión de un mensaje vivificante. En ningún momento se creyeron dueños del mensaje, sino un medio para su difusión. Nosotros sacamos a Dios del asunto convirtiéndonos a nosotros mismos en autores del mensaje y dejando la distribución del mismo en manos de los intermediarios. La única forma que tenía Isaías de hacer dinero con la profecía era diciendo que el mensaje era suyo y cobrando una módica ofrenda para secretear el contenido al oído de su comprador. No me imagino a Mateo, Marcos, Lucas o a Juan cobrando por la distribución de sus evangelios.

La justificación aceptable cuando no existía tecnología barata para la distribución del mensaje era que todos seamos parte de la gran comisión pagando por el medio, hoy el costo del medio es casi nada y se quiere seguir cobrando lo mismo o mucho más por algo que es nuestro y nunca ha sido de ellos. Es necesario que la cultura cristiana sea difundida. Mientras más gente piratee canciones, fotocopie libros he imprima Biblias, más exitosos seremos en el cumplimiento de la gran comisión. A todo esto ¿Qué hacemos con el elefante? La respuesta vendrá en otro artículo, pero existen modelos más flexibles que no han sido explotados y beneficiarían al artista al intermediario y a los consumidores.

Creo que este ha sido el post más grande desde que comencé a publicar en este lugar. La motivación del mismo ha sido que Jesus.com.do pasó en esta semana los 100,000 usuarios desde su inició, el costo para mí ha sido casi nulo. En un momento intenté poner publicidad, pero el costo de mantener el sitio en línea es tan poco que no vale la pena ensuciar el mensaje, por lo que decidí eliminarla. ¿Cuándo me hubiera costado en otros tiempos imprimir cien mil panfletos y distribuirlos por todo el mundo?

No está de más recordar que este como todos los contenidos de este sitio puede ser impreso, reproducido y transmitirlo por cualquier medio sin pedir permiso. Pueden ver la explicación de la licencia que uso. Les agradeceré que me dejen un mensaje para enlazarlo.



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