En Desarrollo Cristiano publicaron una entrevista al escritor John Maxwell. Quizás es este el escritor más prolífico en temas de liderazgo en el mundo cristiano y secular. Me gustaron estas opiniónes sobre el desarrollo de líderes:
¿Cómo capacita a una persona que tiene un corazón para Dios pero carece de habilidades de líder?
Proporciono capacitación práctica. Si la gente tiene aptitudes de carácter, sólo necesita aprender cómo sacar el máximo provecho de sus esfuerzos. Nos preocupamos demasiado por posiciones y títulos. Yo enseño lo siguiente: «Dondequiera que trabaje, cualquiera sea la organización, comience a agregar valor a la gente y a ganarse su respeto. Ellos lo defenderán».Cuando uno entiende que liderazgo es influencia en lugar de posición, todo cambia. Uno no se esfuerza por ser un líder sino por agregar valor a las personas, y ellas lo dejan a uno liderar.
¿De qué manera, específicamente, agrega valor a la vida de una persona?
Parte de ello proviene de pedirle a la gente que se integre a una visión, y se ve aumentado cuando trata a la gente como si fuera su mayor tesoro… Agregar valor proviene de escuchar a la gente. Si conozco su corazón, entonces sabré exactamente dónde agregar valor. Intento desarrollar el aspecto que ellos quieren ver desarrollado, no lo que yo necesito en ese momento. Esto me impide usar a la gente.¿Cómo sabe cuánto poder otorgar a los diferentes líderes?
La verdadera pregunta es: ¿estoy listo para renunciar al poder? Las únicas personas que pueden dar poder a otras son aquellas que pueden renunciar al poder con facilidad.Yo sólo puedo renunciar fácilmente al poder cuando me doy cuenta de que hay una cantidad ilimitada a mi disposición. Si éste es el único lápiz que creo que voy a tener en mi vida, no se lo voy a entregar a usted: yo lo necesito. Pero si sé que cuento con 10.000 lápices en el cajón, voy a decir: «¿Quiere un lápiz? Llévese toda la caja».
Etiquetas:
Retroalimentación: Puedes usar el siguiente formulario para enviar cualquier pregunta o comentario sobre este artículo directamente al autor. (Ni tu comentario ni tus datos serán publicados.)
Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
Cualquiera podría pensar que la iglesia del Señor es un lugar ideal, uno en el que no existen los conflictos y si acaso se presentara alguno se resolvería de forma rápida y sin mayores dificultades. No, eso no es así. La iglesia es una familia real, una en la que las diferencias y desavenencias se presentan día tras día entre hermanos que no siempre logran ponerse de acuerdo, por lo menos, no en el momento.
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.