Terminé hoy de leer Reconsiderando el anciano, de Gene Edwards. Es un libro muy realista en cuanto al trabajo del obrero cristiano y su objetivo original, tomando en cuenta la forma en que Pablo reconoció los ancianos y su utilidad en la primera iglesia. Me impresiona la libertad cristiana que expresa este autor en sus libros. Él salió de la “iglesia organizada� a la edad de 30 años y al parecer se ha mantenido saludable en la fe y dando frutos.
Ahora estoy leyendo la trascripción de uno de sus mensajes, es un contenido mucho más informal que el de sus libros. Escribe y habla de forma muy parecida, siempre jocoso he irónico de vez en cuando. Se titula: Un mensaje para los cristianos de dentro de 1,000 años. Con relación a nuestra mentalidad moderna de iglesia:
…la mente o la mentalidad de la iglesia es una mentalidad muy pobre. ¡Iglesia! ¡Domingo por la mañana! ¡Miseria! ¡Sermón! ¡No lo entiendo! ¡Vete a casa! ¡Prepara la comida! Tuesta… ¡quema la tostada! (JAJAJAJAJAJAJAJAJA….) ¡Horrible! ¡DesvÃstete! ¡Me quedo en bragas! ¡Me pica todo! (JAJAJAJAJAJAJA….) ¡No tengo que volver a ir hasta la semana que viene! Esta es la mente cristiana evangélica. Y no deberÃa existir y no hay manera de romperla. No puede romperse. La mente católica… ¿has visto alguna vez que lo católico se rompa? Tiene ahora 1400 años y no se ha estropeado. Y dentro de la mente protestante está la mente luterana, la presbiteriana, y tira pa’ alante como los de Alicante. Pero todo es una mezcla… no puedes romperlo; y tú y yo cuando dejamos la iglesia organizada o cuando somos desgraciados con ella, entramos en gran confusión… no sabemos qué es lo que pasa y tenemos que tomar algunas decisiones terribles. No estoy tratando de convertir a los romanos católicos y no estoy tratando de convertir a la rica iglesia episcopal luterana; no trato de convertir a la iglesia de los pobres, —los… solÃan ser los metodistas, pero se licenciaron (JAJAJAJA…)— y los bautistas y los congregacionalistas y los… y tampoco estoy tratando de levantar los ánimos, cambiar la mente pentecostal, pero os quiero decir esto: si te vas a quedar en la iglesia organizada, vete con la iglesia pentecostal, son como florecillas, ¡se lo pasan mejor! (JAJAJAJAJAJA…)
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En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatrÃa se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo serÃa imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podÃan llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.