Ya he hablado mucho en este weblog sobre la visión del G12, pero mucha gente me ha preguntado específicamente de sus encuentros. Aparte de decir que los encuentros son tremendos, pues prometí no hablar de lo que pasa dentro de la actividad (Puedo no estar de acuerdo en algo pero prometí, y mantengo mi palabra) pienso que no está de más citar algunas cosas de las mismas que pueden encontrar en su página oficinal.
Entiendo que en República Dominicana estamos viviendo un gran avivamiento. Es indudable que los encuentros están siendo de bendición para mucha gente, los mismos son una excelente estrategia, pero a fin de cuentas están sustentados sobre algunos principios bíblicos eternos y para nada novedosos: Oración, ayuno y un corazón humillado ante Dios.
Estoy muy preocupado pues entiendo que muchos están más interesados en promover la estrategia de encuentros que los principios, y al olvidar los principios nos estamos perdiendo de lo mejor. Estoy en desacuerdo con algunas de las prácticas del G12 y muchas de las enseñanzas de sus encuentros, pero también comprendo que el mover de Dios en nuestra nación es real, el avivamiento genuino, y el gozo que tengo en mi corazón enorme. Si pueden tener cierto nivel de tolerancia, vallan al encuentro con su Biblia debajo del brazo (La Palabra de Dios es nuestra norma) y escúchenlo todo reteniendo la bueno.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.