Ayer comentaba sobre la importancia de aprovechar un cambio de cosmovisión para alcanzar las nuevas generaciones postmodernas. Pienso que uno de los obstáculos más fuertes que nos encontraremos al hacer evangelismo está entre nosotros: La reacción al cambio.
Como estrategia de alcance para acercarnos a los postmodernos surgieron las iglesias sensibles al buscador. Estas son iglesias como Saddleback Church en California, que han orientado sus servicios a los no creyentes, en especial a los posmodernistas. Algunas de sus características son la falta de elementos tradicionales en los lugares de reunión. Sacaron el órgano clásico, las canciones del hinnario y el “lenguaje de iglesia” de sus reuniones, previendo que las nuevas generaciones podrían rechazar estos elementos pero aun así aceptar la verdad del evangelio.
Hoy estuve leyendo un artículo [PDF] oponiéndose a estas iniciativas con los siguientes argumentos:
Como Cristianos estamos llamados a ser un pueblo peculiar (vea la Versión King James). Así como nuestro mundo se halla inmerso en el Humanismo, así también se encuentran muchas iglesias. El “pueblo peculiar” – como Dios nos describe en 1 Pedro 2:9-10, olemos demasiado a “iglesia” para atraer a la cultura pop. De manera que buscamos reducir a la iglesia que “huele demasiado a iglesia” y hacemos grandes esfuerzos para destituir ese rasgo indeseable. Para alcanzar esta meta tan alta y noble diligentemente maquillamos la apariencia “eclesiástica” y la reemplazamos con la apariencia más relajada y mundana de los jóvenes en pantalones jeans holgados y harapientos. Hacemos a un lado el amoblado “iglesiero” de la plataforma porque esa condición iglesiera de los muebles podría intimidar a los Baby Boomers o a las personas de la Generación X quienes no conocen al Dios a quien servimos. Con seguridad que ahora la cultura pop acudirá a nuestra puerta porque somos más como “ellos”.
¿Y qué de esos horribles instrumentos iglesieros – el órgano, los violines, las campanas de mano? ¿Sería mucho pedirles a los miembros tradicionales ya mayores en nuestra iglesia que renuncien a este pequeño trozo de excelencia en nombre de ganar a los perdidos y salvar a nuestra juventud de una vida errando en los caminos de la impiedad? La cultura pop ama la idea de una banda – una orquesta es casi igual de intimidante para aquellos que están comprometidos a mantener el estándar del mundo tanto como puedan. Así que ahoguemos al órgano “iglesiero” con fuertes guitarras, amplificadores y tambores, seguramente que el mundo que hemos invitado a nuestra iglesia amará eso.
Estas cosas me hacen pensar si estamos más preocupados por nuestros tradicionales templos barrocos y nuestra adoración con música clásica que por las almas. ¿Acaso la iglesia primitiva tenía tanta reverencia por estas cosas? O mejor dicho ¿Necesitaba la iglesia primitiva de estos elementos para ser “iglesia”. Cristo mismo hizo el sacrificio más grande, siendo Dios se hizo hombre por nosotros, y nosotros valoramos más nuestros bancos que las almas.
Retroalimentación: Puedes usar el siguiente formulario para enviar cualquier pregunta o comentario sobre este artículo directamente al autor. (Ni tu comentario ni tus datos serán publicados.)
Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.