La Iglesia En Casas es un site muy interesante sobre esta “no tan nueva” forma de ser iglesia:
Gente por todo el mundo está descubriendo una nueva forma de iglesia Cristiana conocida por varios nombres: iglesias del hogar, iglesias orgánicas, iglesias sencillas y la iglesia en las casas. Lo que tienen todas en común es la libertad de tradiciones religiosas, de edificios costosos, jerarquía de autoridad, y clérigos profesionales, cosas que pueden impedir las funciones bíblicas y esenciales de la iglesia de Jesucristo. Aún cuando estas son nuestra herencia, también son extras no-bíblicas, que seguido impiden nuestra habilidad para vivir verdaderamente las cosas en las cúales decimos que creemos.
En la misma línea que la obra de Gene Edwards.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.