Unos de los puntos que más me preocupan del movimiento de iglesias en las casas es precisamente su afán en que la vida de la iglesia gire alrededor de los hogares. Entiendo que el trasfondo cultural tiene mucho que ver en la vida de la iglesia y quizás en lugares como China, donde el gobierno está destruyendo los templos, tengan que hacerlo. Lo mismo ocurrió durante las persecuciones que enviaron a los creyentes directamente a las catacumbas.
Para la mayoría de las congregaciones de nuestros días, donde tenemos libertad religiosa, lo más conveniente podría ser buscar un equivalente actual tipo red o grupo pequeño donde los creyentes experimenten la iglesia y expresen su fe. Sigo insistiendo, Cristo fundó su iglesia sobre verdades, no sobre estrategias o lugares.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.