Parte de lo que no comparto de la “estrategia�? del G12 es su concepto de que cada creyente es un líder. Desde mi punto de vista, el hecho de que todos estemos llamados a cumplir la gran comisión no nos asigna las características necesarias para llamarnos líderes, pues el liderazgo es un don que da Dios a ciertas personas para poner dirección en el cuerpo completo. Esto es igual a decir que por el hecho de ser buen lanzador seremos el dirigente del equipo.
Un artículo publicado en contra-mundum titulado Desarrollando Líderes para el Tercer Milenio [PDF] da más luz sobre este asunto. Me he tomado la libertad de re-publicar aquí las partes que considero más importante del mismo. Hablando de la Misión y Visión:
Un líder es un hombre con una misión: edificar una iglesia más grande o un mejor producto; hacer un mundo mejor (o encontrar uno nuevo); derrotar a un enemigo amenazante: la guerra, la enfermedad, el hambre, la ignorancia; ayudar al pobre, al enfermo, al incapacitado o al huérfano (ver que se realice la justicia); administrar la buena creación de Dios (administrando una parte de la creación: el arte, la ciencia, la iglesia, la familia, los negocios, el gobierno, el ambiente, etc).
Para cumplir su visión un líder debe también ser un visionario. Es decir, le debe proporcionar a los seguidores una visión de lo que puede ser – una nueva posibilidad – que encienda sus energías y capture su lealtad. Para hacer esto los líderes a menudo tienen que pensar “más allá de la caja�? (con una mentalidad abierta): viendo las cosas de una nueva manera, saliéndose del paradigma dominante que ha negado las posibilidades. Piense en ello: ¿dónde estaríamos hoy si unos pocos líderes no hubiesen sido capaces de desafiar sus paradigmas del momento? Considere:
- Cristóbal Colón vs. La Tierra es plana.
- Galileo vs. El Universo gira alrededor de la tierra.
- Pasteur vs. No existen tales cosas llamadas “gérmenes.�?
- Edison vs. La electricidad es imposible.
- Lutero vs. El Papa siempre tiene la razón.
- Los Padres Fundadores vs. el paradigma Dispensacionalista
Sobre la estrategia:
El líder no solamente debe presentar una visión, debe demostrar convincentemente que es posible realizarla y, generalmente, mostrar cómo llegar allí, i.e., cómo moverse de la “A�? (donde nos encontramos ahora) a la “Z�? (donde queremos estar). Para hacer esto el líder debe actuar como un “Explorador�? o “Pionero,�? trazando un sendero a través de terreno virgen. Esto comprende un fuerte don para el análisis estratégico: una evaluación realista que cuenta los costos, identifica y analiza obstáculos lo mismo que los recursos. Luego, este conocimiento debe ser cuidadosamente desarrollado hasta producir una estrategia claramente articulada. De otra manera la visión sigue siendo un sueño que como dice el viejo refrán: “las buenas ideas se venden por diez centavos la docena.�? ¿Cuántos hombres han tenido ideas brillantes para nuevos productos y nuevas causas que nunca llegaron a materializarse? Carecían de un plan estratégico – o de la habilidad para implementarlo.
En fin de cuentas, si todos en el barco tomamos el timón, el barco irá a cualquier sitio menos a tierra firme.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.