Durante el campamento Koinonia 2004 tuve la oportunidad de conversar con un amigo sobre la presencia cristiana en los círculos políticos. El me expresaba que veía necesaria una mayor influencia cristiana y yo le recordaba los intentos fallidos y hasta vergonzosos que ha tenido la iglesia cuando ha intentado hacer causa común con la clase política.
El tema ha sido discutido varias veces en este espacio, pero leyendo noticias hoy me encuentro lo siguiente:
Siendo católico (John Kerry), quiere ganarse a los seguidores de este credo, como lo hizo el presidente John F. Kennedy en los 60. Hasta ahora sólo ha conseguido el apoyo del 51% de ellos, según el último sondeo de la empresa Gallup, debido fundamentalmente a su apoyo del derecho al aborto.
Los republicanos quieren que sus bases acudan a las urnas en cuerpo y alma, y para ello han pedido a sus voluntarios que se hagan con los directorios de las iglesias, que distribuyan panfletos políticos entre los feligreses y que convenzan a los líderes religiosos de que realicen campañas de registro de votantes. La intensidad de esta iniciativa llevó a la Oficina de Recaudación de Impuestos (IRS) a enviar cartas a republicanos y demócratas el mes pasado recordándoles que, de participar en actividades partidarias, las iglesias perderían su estatus libre de impuestos
El voto cristiano ha venido a tener un significado importante en el panorama político estadounidense, lamentablemente este tipo de cosas mueve las pasiones humanas y ya puedo imaginar a más de un líder cristiano agitando las masas a favor de su candidato preferido. Los números cristianos comienzan a sonar.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.