Ayer amanecí con el televisor en la cara y un prospero motivador dentro de el. ¡Sorpresa! Se estaba terminando el tele maratón de Alma Visión Cristiana y se hacían los últimos esfuerzos para que los hermanos adquieran su liberación, milagro o entrada al mundo de la prosperidad.
240 mil, ¡llame ahora!, veo alguien que tiene 240, no pierda la oportunidad. Un momento, son 238 ¡Está bajando!, alguien con 238, llame ahora. Hermano fulano de tal, envía 1,000 Dólares, otra hermana envía mil dólares más y pide oración por salud, 700 dólares de un hermano que solicita la oración para que le paguen una deuda. Alguien que llame y de 10,000. ¿Estamos hablando de un ministerio cristiano o una subasta de milagros?
Lo mismo ocurre en la radio, hace días tomé un vehículo público donde un hermano traía sintonizada la emisora Radio Visión Cristiana, al parecer para evangelizar a su clientela. ¡Otra sorpresa!, el radio maratón de Radio Visión solicitando dinero.
Imagino la reacción de un televidente o radio escucha no cristiano cuando pasando canales o emisoras cristianas se encuentra con algo como esto. Ahora los entiendo, ¡Caramba! Cuanta razón tienen para llamarnos hipócritas, engañadores y farsantes. Por razones como estas dejé hace mucho de ver televisión cristiana, salvo excepciones y prefiero escuchar música grabada que radio.
Nos cambiaron la Biblia por un evangelio mercadeable y los maestros por animadores.
Todavía recuerdo los tiempos de Radio Transmundial.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.