Este libro me fue de mucha utilidad cuando inicié el Instituto Bíblico. El hermano Floyd Woodworth ofrece orientación para obtener éxito en los estudios, algo muy superior a los libros de “Autoayuda�? que circulan en estos días.
Tuve la fortuna de tratar vía correo con el autor y la bendición fue mucho mayor. Al parecer tiene una nueva edición a la que todavía no le veo diferencias más allá de la portada, seguiré buscando mayor información. Recomiendo ampliamente el libro a todos los hermanos.
Les dejo una reseña tomada de Amazon:
Floyd C. Woodworth ha ejercido labores misioneras en Cuba y Colombia. Una fase importante de las funciones del profesor Woodworth ha sido la enseñanza en institutos bíblicos. Fue durante un curso de Orientación que el autor preparó el libro Hacia la Meta. Es esta una obra práctica y utilísima de orientación para el alumno que quiere sacar el mayor provecho de sus estudios. La edición anterior ha tenido amplia aceptación en los círculos evangélicos docentes de Latinoamérica, y esperamos que esta nueva edición siga siendo de eficaz ayuda par todos aquellos que se preparan para el ministerio.
Más información en Libros News o en la librería cristiana Los Mensajeros
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.