Resultados

Seis (6) razones por las que no es sabio utilizar los resultados como fuente de autoridad

8 mayo 2015 / Rafael Pérez

Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos. Proverbios 3:5-8

Tres casos, un punto en común

Dios en su Palabra ha revelado su voluntad, que es buena, agradable y perfecta(A), sin embargo, muchos se han apartado de ella, y al hacerlo, aparentemente les ha ido bien (negocios inapropiados, relaciones imprudentes, decisiones poco sabias) al punto que justifican su desvío usando como argumento los resultados: asumen que si de eso ha salido algo bueno significa que Dios les aprobó. Así mismo, muchos se resisten a corregir sus prácticas ministeriales, a sujetarse a las exigencias escriturales, pues aunque admiten haber ignorando o violando lo que las Escrituras enseñan, dicen tener ya mucho tiempo obrando de ese modo y Dios les ha bendecido con fruto, lo que es señal de que se agrada de su proceder. Aún otros, experimentan gran presión tratando de hacer grandes cosas para Dios por sus propios medios, y en el afán, hasta pueden llegar a sacrificar la fidelidad en la búsqueda de resultados. Son tres casos distintos —apartarse de la voluntad de Dios, resistirse a corregir malas prácticas y perseguir grandes cosas—, pero con un punto en común, la orientación al resultado: usar los números, al fruto o la permanencia como fuente de autoridad, en vez de apelar a lo que Dios expresamente ha ordenado en las Sagradas Escrituras; suplantar la autoridad de las Escrituras con la experiencia particular. A continuación comparto seis razones por las que no es sabio proceder de ese modo. Aplican para nuestra vida personal y también en el servicio que hacemos para el Señor.
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  1. Romanos 12:2 []

Diaconos

Importancia y utilidad de la diaconía

6 mayo 2015 / Rafael Pérez

En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: no es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos. Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe. Hechos 6:1-7

Introducción

Todo cristiano anhela ver el crecimiento de la iglesia, pero sabemos que esto no depende de nosotros mismos: es un milagro, algo sobrenatural que Dios se ha reservado para Él(A). Lo que sí está a nuestro alcance es sembrar en tantos lugares como nos sea posible, orar y esperar en el Señor, y si vemos fruto, administrar la cosecha como mejor podamos. Este es el trabajo del liderazgo cristiano: sembrar en tantos lugares como le sea posible y administrar la obra; en esta última labor (administrativa) participan los diáconos. Es cosa muy lamentable que la obra se detenga por falta de semilla,e pero lo es aún más que luego de que por la gracia de Dios hemos visto fruto, la cosecha se pierda por la mala administración. Por eso es tan valioso e importante el ministerio de la diaconía: evita que los desórdenes administrativos limiten el avance de la iglesia y así ayuda indirectamente a su crecimiento.
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  1. Hechos 2:43: «Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos». []

Organizaciones paraeclesiásticas

Organizaciones paraeclesiásticas

7 noviembre 2014 / Rafael Pérez

Razón para el estudio

Dios ha utilizado este tipo de organizaciones en momentos muy puntuales de la historia como instrumento para extender y preservar su iglesia.

Las organizaciones paraeclesiásticas son tantas (su número), han estado junto a la iglesia por tanto tiempo (su permanencia), tienen un nivel de presencia tan elevado (su visibilidad) que se hace necesario su estudio dentro de la doctrina de la iglesia. Sólo en los Estados Unidos de Norteamérica el número de ellas se estimó al 2007 en unas 58,000, un 7% de toda las organizaciones de caridad, con un crecimiento del 190% desde el 1995(A). Su origen puede rastrearse a los principios mismos de la cristiandad, con influencias más antiguas y recientes. Son ellas probablemente la cara más visible del cristianismo en la actualidad, a un punto tal que gran parte de la población mundial podría reconocer más rápidamente el nombre de una de estas organizaciones que el nombre de una iglesia local. Pero más allá de los tres primeros factores mencionados anteriormente para justificar su estudio (su número, su permanencia y su visibilidad), está el fruto (su utilidad), algo que está por encima de cualquier crítica: más allá de escándalos, de desórdenes o de mal testimonio, el balance tiende a ser positivo, tanto así, que se podría afirmar que Dios ha utilizado este tipo de organizaciones en momentos muy puntuales de la historia como instrumento para extender y preservar su iglesia.
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  1. Scheitle, Christopher P. (2010). Beyond the Congregation: The World of Christian Nonprofits. USA. Oxford University Press. []

comenzar a estudiar la Biblia

¿Por dónde comenzar a estudiar la Biblia?

28 octubre 2014 / Rafael Pérez

Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.Juan 5:39

Leer este evangelio de forma completa y ordenada (veintiún capítulos) me fue de mucha utilidad para integrar todo lo demás.

Cuando comencé a estudiar la Biblia alguien me recomendó leer completo el evangelio de Juan, y así lo hice. Ya había leído diferentes porciones de las Escrituras sin un orden intencional y conocía gran parte de la Biblia por haber asistido a la iglesia durante años, pero leer este evangelio de forma completa y ordenada (veintiún capítulos) me fue de mucha utilidad para integrar todo lo demás, esto marcó un antes y un después. Ahora, cuando estudio la Biblia con un nuevo creyente o le regalo una Biblia a alguien, siempre le recomiendo que comience por el evangelio de Juan. Sin embargo, aunque hay buenos motivos para hacerlo, casi nunca se describen. Por ejemplo, los evangelios son cuatro, y Juan no es el primero en orden, sino el último. Lo más natural sería comenzar a leer Mateo, por ser el primer evangelio y el primer libro del Nuevo Testamento. Otra opción sería Marcos, por ser un evangelio relativamente corto y muy narrativo, algo que podría cautivar a un primer lector y mantenerlo interesado de principio a fin. Otra opción sería Lucas, por buscar intencionalmente «poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas(A)» y también por tener una continuación natural en el libro de los Hechos, otra obra del mismo autor. Juan en orden es el último, pero hay por lo menos cinco buenas razones para comenzar el estudio de las Sagradas Escrituras por este evangelio. Las comparto a continuación pensando en quienes quieren acompañar a otros a estudiar la Biblia y no saben cómo hacerlo. Quizás tienes cerca a alguien que no conoce las Escrituras, te animo a que te ofrezcas a acompañarle a leer el Evangelio de Juan, puedes e intentes mostrarle estas cinco cosas. (Luego de cada razón te comparto también algunas ideas para llevar esto a la práctica.)
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  1. Lucas 1:1 []

Hermano caído

Nuestra actitud ante el hermano caído

20 octubre 2014 / Rafael Pérez

Pues no debiste tú haber estado mirando en el día de tu hermano, en el día de su infortunio; no debiste haberte alegrado de los hijos de Judá en el día en que se perdieron, ni debiste haberte jactado en el día de la angustia. No debiste haber entrado por la puerta de mi pueblo en el día de su quebrantamiento; no, no debiste haber mirado su mal en el día de su quebranto, ni haber echado mano a sus bienes en el día de su calamidad. Abdías 1:12-1

Ningún pueblo de la antigüedad fue reprendido con tanta dureza como Edom, a su castigo se le dedicó un libro completo del Antiguo Testamento (Abdías) y porciones de muchos otro.

Cada cierto tiempo se hace pública la caída de algún creyente, el desvío de una iglesia local o el mal testimonio de alguna organización cristiana. Todos esos son casos muy tristes, pues dañan al cuerpo de Cristo en general y son usados por los impíos para acusar a Dios. Sin embargo, hay algo aún más triste: la actitud de muchos de sus mismos hermanos que en vez de lamentarse sinceramente por la caída y sus consecuencias, en vez de interceder o tratar de restaurar, aprovechan la ocasión para exaltarse a ellos mismos (proclamando su propia justicia), para anunciar que se cumplió su pronóstico (yo lo sabía, yo lo dije) o hasta para tomar provecho de la situación. La caída de Israel ilustra este mal proceder. El pueblo se corrompió a un punto tal que se hizo abominable ante Dios y recibió su castigo, pero mientras su ciudad era destruida (Jerusalén), los edomitas, que eran familiares suyos, se alegraron, se jactaron, echaron mano de sus bienes y hasta mataron ellos mismos a quienes lograron escapar. Por eso, ningún pueblo de la antigüedad fue reprendido con tanta dureza como Edom, a su castigo se le dedicó un libro completo del Antiguo Testamento (Abdías) y porciones de muchos otros(A). A diferencia de Nínive, no se les predicó arrepentimiento, sino total destrucción («serán como si no hubieran sido»), evidencia del fuerte desagrado que creó en Dios su actitud hacia sus propios hermanos.
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  1. Ezequiel 25:12-14, Amós 1:11-12, Jeremías 49:7-22 []

Sistemas Teológicos

Precauciones al sistematizar las Sagradas Escrituras

16 octubre 2014 / Rafael Pérez

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.2 Timoteo 3:16-17

Utilizad de los sistemas

Algunos ejemplos de sistematización son los credos, las declaraciones de fe o hasta la estructura de un sermón.

Una manera muy útil de estudiar la Biblia es clasificar cada una de sus enseñanzas en alguna forma determinada. A eso se le llama sistematizar. Por ejemplo, se pueden reunir todas las referencias sobre un tema que se hacen en las Escrituras para llegar a tener un entendimiento general del mismo y luego pasar a lo particular. A ese campo de estudio se le llama Teología Sistemática. Sistematizar es muy útil, por ejemplo, para entender mejor una doctrina, evitando así que al ver una parte (cómo se explica en un libro o momento de la historia) perdamos de vista el todo (cómo se explica a lo largo de toda la revelación). Algunos ejemplos de sistematización son los credos, las declaraciones de fe o hasta la estructura de un sermón. De hecho, al exponer las Escrituras siempre sistematizamos, pues en el mismo momento que elegimos un punto de partida y un punto final (alcance), determinadas partes y un orden lógico, ya se ha creado un pequeño sistema. Es algo muy necesario que un ministro de la palabra conozca bien un buen sistema de doctrina, pero me parece todavía más necesario que conozca aún mejor las Sagradas Escrituras en su conjunto y reconozca su absoluta superioridad. Existen ciertos riesgos al sistematizar que considero necesario advertir, pues ya sea que lo estructuremos nosotros o que seamos expuestos a un sistema, seamos sabios, usándolo como herramienta sin extralimitarnos.
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Importancia y utilidad de la diaconía

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La Biblia, manual del usuario

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La mayoría de los nuevos usuarios pretende comenzar por el primer libro (Génesis), pues suponen (con algo de razón) que como todo libro, se necesita comenzar por la primera página e ir leyendo página tras página ordenadamente hasta llegar al final. Recuerda que lo que tienes no es un libro, ¡es una biblioteca de 66!

Organizaciones paraeclesiásticas

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La completa eliminación del hambre, de la enfermedad o las injusticias no debería ser nuestra aspiración en este momento. Pero el otro extremo, la indiferencia, tampoco debería ser nuestro lugar: sabemos que siempre tendremos pobres entre nosotros, pero podemos trabajar para que no sean siempre los mismos.

¿Qué tanta difusión está teniendo el libro electrónico entre los lectores cristianos?

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Tener la Biblia en digital ha atraído a aquellos lectores que antes probablemente no la leían en determinados lugares, como el tren, para no sentirse cuestionados. El libro digital da cierto anonimato al lector. Por otro lado, muchas personas están leyendo sus Biblias en diferentes momentos del día porque la llevan en sus bolsillos.

Nuestra actitud ante el hermano caído

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Podría ser que la motivación de quienes siguen hoy el camino de los edomitas (alegrándose, jactándose y aumentando la aflicción del hermano caído) sea un fuerte celo por la obra de Dios mal canalizado, pero en muchos casos la motivación podría ser todavía más baja: soberbia, arrogancia y la falta de misericordia; envidia, celos y viejas rencillas sin superar.

¿Por dónde comenzar a estudiar la Biblia?

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En la mayor parte de Latinoamérica la gente ya tiene cierto conocimiento sobre Jesús. Los tres primeros evangelios (Mateo, Marcos y Lucas) son especialmente útiles para conocer su persona, pero el cuarto evangelio (Juan) fue escrito expresamente «para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre».