Organizaciones paraeclesiásticas

Organizaciones paraeclesiásticas

7 Noviembre 2014 / Rafael Pérez

Razón para el estudio

Dios ha utilizado este tipo de organizaciones en momentos muy puntuales de la historia como instrumento para extender y preservar su iglesia.

Las organizaciones paraeclesiásticas son tantas (su número), han estado junto a la iglesia por tanto tiempo (su permanencia), tienen un nivel de presencia tan elevado (su visibilidad) que se hace necesario su estudio dentro de la doctrina de la iglesia. Sólo en los Estados Unidos de Norteamérica el número de ellas se estimó al 2007 en unas 58,000, un 7% de toda las organizaciones de caridad, con un crecimiento del 190% desde el 1995(A). Su origen puede rastrearse a los principios mismos de la cristiandad, con influencias más antiguas y recientes. Son ellas probablemente la cara más visible del cristianismo en la actualidad, a un punto tal que gran parte de la población mundial podría reconocer más rápidamente el nombre de una de estas organizaciones que el nombre de una iglesia local. Pero más allá de los tres primeros factores mencionados anteriormente para justificar su estudio (su número, su permanencia y su visibilidad), está el fruto (su utilidad), algo que está por encima de cualquier crítica: más allá de escándalos, de desórdenes o de mal testimonio, el balance tiende a ser positivo, tanto así, que se podría afirmar que Dios ha utilizado este tipo de organizaciones en momentos muy puntuales de la historia como instrumento para extender y preservar su iglesia.
Continuar leyendo

  1. Scheitle, Christopher P. (2010). Beyond the Congregation: The World of Christian Nonprofits. USA. Oxford University Press. []

comenzar a estudiar la Biblia

¿Por dónde comenzar a estudiar la Biblia?

28 Octubre 2014 / Rafael Pérez

Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.Juan 5:39

Leer este evangelio de forma completa y ordenada (veintiún capítulos) me fue de mucha utilidad para integrar todo lo demás.

Cuando comencé a estudiar la Biblia alguien me recomendó leer completo el evangelio de Juan, y así lo hice. Ya había leído diferentes porciones de las Escrituras sin un orden intencional y conocía gran parte de la Biblia por haber asistido a la iglesia durante años, pero leer este evangelio de forma completa y ordenada (veintiún capítulos) me fue de mucha utilidad para integrar todo lo demás, esto marcó un antes y un después. Ahora, cuando estudio la Biblia con un nuevo creyente o le regalo una Biblia a alguien, siempre le recomiendo que comience por el evangelio de Juan. Sin embargo, aunque hay buenos motivos para hacerlo, casi nunca se describen. Por ejemplo, los evangelios son cuatro, y Juan no es el primero en orden, sino el último. Lo más natural sería comenzar a leer Mateo, por ser el primer evangelio y el primer libro del Nuevo Testamento. Otra opción sería Marcos, por ser un evangelio relativamente corto y muy narrativo, algo que podría cautivar a un primer lector y mantenerlo interesado de principio a fin. Otra opción sería Lucas, por buscar intencionalmente «poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas(A)» y también por tener una continuación natural en el libro de los Hechos, otra obra del mismo autor. Juan en orden es el último, pero hay por lo menos cinco buenas razones para comenzar el estudio de las Sagradas Escrituras por este evangelio. Las comparto a continuación pensando en quienes quieren acompañar a otros a estudiar la Biblia y no saben cómo hacerlo. Quizás tienes cerca a alguien que no conoce las Escrituras, te animo a que te ofrezcas a acompañarle a leer el Evangelio de Juan, puedes e intentes mostrarle estas cinco cosas. (Luego de cada razón te comparto también algunas ideas para llevar esto a la práctica.)
Continuar leyendo

  1. Lucas 1:1 []

Hermano caído

Nuestra actitud ante el hermano caído

20 Octubre 2014 / Rafael Pérez

Pues no debiste tú haber estado mirando en el día de tu hermano, en el día de su infortunio; no debiste haberte alegrado de los hijos de Judá en el día en que se perdieron, ni debiste haberte jactado en el día de la angustia. No debiste haber entrado por la puerta de mi pueblo en el día de su quebrantamiento; no, no debiste haber mirado su mal en el día de su quebranto, ni haber echado mano a sus bienes en el día de su calamidad. Abdías 1:12-1

Ningún pueblo de la antigüedad fue reprendido con tanta dureza como Edom, a su castigo se le dedicó un libro completo del Antiguo Testamento (Abdías) y porciones de muchos otro.

Cada cierto tiempo se hace pública la caída de algún creyente, el desvío de una iglesia local o el mal testimonio de alguna organización cristiana. Todos esos son casos muy tristes, pues dañan al cuerpo de Cristo en general y son usados por los impíos para acusar a Dios. Sin embargo, hay algo aún más triste: la actitud de muchos de sus mismos hermanos que en vez de lamentarse sinceramente por la caída y sus consecuencias, en vez de interceder o tratar de restaurar, aprovechan la ocasión para exaltarse a ellos mismos (proclamando su propia justicia), para anunciar que se cumplió su pronóstico (yo lo sabía, yo lo dije) o hasta para tomar provecho de la situación. La caída de Israel ilustra este mal proceder. El pueblo se corrompió a un punto tal que se hizo abominable ante Dios y recibió su castigo, pero mientras su ciudad era destruida (Jerusalén), los edomitas, que eran familiares suyos, se alegraron, se jactaron, echaron mano de sus bienes y hasta mataron ellos mismos a quienes lograron escapar. Por eso, ningún pueblo de la antigüedad fue reprendido con tanta dureza como Edom, a su castigo se le dedicó un libro completo del Antiguo Testamento (Abdías) y porciones de muchos otros(A). A diferencia de Nínive, no se les predicó arrepentimiento, sino total destrucción («serán como si no hubieran sido»), evidencia del fuerte desagrado que creó en Dios su actitud hacia sus propios hermanos.
Continuar leyendo

  1. Ezequiel 25:12-14, Amós 1:11-12, Jeremías 49:7-22 []

Sistemas Teológicos

Precauciones al sistematizar las Sagradas Escrituras

16 Octubre 2014 / Rafael Pérez

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.2 Timoteo 3:16-17

Utilizad de los sistemas

Algunos ejemplos de sistematización son los credos, las declaraciones de fe o hasta la estructura de un sermón.

Una manera muy útil de estudiar la Biblia es clasificar cada una de sus enseñanzas en alguna forma determinada. A eso se le llama sistematizar. Por ejemplo, se pueden reunir todas las referencias sobre un tema que se hacen en las Escrituras para llegar a tener un entendimiento general del mismo y luego pasar a lo particular. A ese campo de estudio se le llama Teología Sistemática. Sistematizar es muy útil, por ejemplo, para entender mejor una doctrina, evitando así que al ver una parte (cómo se explica en un libro o momento de la historia) perdamos de vista el todo (cómo se explica a lo largo de toda la revelación). Algunos ejemplos de sistematización son los credos, las declaraciones de fe o hasta la estructura de un sermón. De hecho, al exponer las Escrituras siempre sistematizamos, pues en el mismo momento que elegimos un punto de partida y un punto final (alcance), determinadas partes y un orden lógico, ya se ha creado un pequeño sistema. Es algo muy necesario que un ministro de la palabra conozca bien un buen sistema de doctrina, pero me parece todavía más necesario que conozca aún mejor las Sagradas Escrituras en su conjunto y reconozca su absoluta superioridad. Existen ciertos riesgos al sistematizar que considero necesario advertir, pues ya sea que lo estructuremos nosotros o que seamos expuestos a un sistema, seamos sabios, usándolo como herramienta sin extralimitarnos.
Continuar leyendo

Esclavitud

Leyes sobre la esclavitud en el antiguo Israel

11 Octubre 2014 / Rafael Pérez

El origen de este tema está en una serie de leyes del Antiguo Testamento que frecuentemente son citadas mal por quienes objetan la Biblia, acusando a Dios de ser despiadado. He visto que las objeciones regularmente son las mismas y se presentan del mismo modo, por lo que sospecho que pocas veces provienen de personas que han razonado por ellos mismos después de considerar el texto (las fuentes), sino que regularmente se trata de gente que se limitó a leer la objeción en una parte, copiarla y pegarla en la otra. He interactuado con gente que sí leyó las fuentes, reflexionó y llegó a sus propias conclusiones, pero no es el caso más frecuente. Expongo este tema pensando principalmente en aquellos que sinceramente está interesados, pues sé que no hay respuesta que valga para quienes solamente buscan acusar a Dios. En segundo lugar, tengo en mente a mis hermanos nuevos creyentes que aún no tienen mucha experiencia interpretando el Antiguo Testamento. Me limitaré a explicar Éxodo 21, pero los mismos principios de interpretación (entender lo que realmente dice el texto y lo que eso significaba en su contexto histórico) pueden ser aplicados a muchos otros textos.
Continuar leyendo

Bebidas alcohólicas

¿Deberíamos los cristianos consumir bebidas alcohólicas?

7 Octubre 2014 / Rafael Pérez

Respuesta corta

Animo a cada quien a considerar las Escrituras y ver con sus líderes el trasfondo de sus posiciones, seguramente encontrarán en ellos argumentos sabios para su realidad particular.

Esta pregunta viene regularmente de dos fuentes principales: nuevos creyentes que desean saber cómo proceder o creyentes que han sido instruidos para evitar totalmente las bebidas alcohólicas y se preguntan hoy si más allá de la sujeción a la posición de sus líderes o congregaciones —una razón loable para abstenerse(A)— realmente hay un sustento bíblico para tal prohibición. Quizás ya buscaron las palabras claves en su concordancia (alcohol, vino, cerveza, mosto, embriaguez) o investigando en Internet llegaron hasta aquí. La respuesta corta es que aunque las Escrituras nos llaman constantemente a buscar la sobriedad y evitar las borracheras, el acto mismo de consumir bebidas alcohólicas nunca está en ellas directamente prohibido. Sé que esta respuesta no es la más común, animo a cada quien a considerar las Escrituras y ver con sus líderes el trasfondo de sus posiciones, seguramente encontrarán en ellas argumentos sabios para su realidad particular. Mi propósito con este artículo no es polemizar, sino traer argumentos bíblicos a la conversación. Esta es la mejor respuesta corta que yo puedo dar después de estudiar el tema desde diferentes perspectivas (escritural, cultural, prudencial): no la busque, en las Escrituras no hay una prohibición directa para el consumo de bebidas alcohólicas como sí la hay para muchos vicios. Sé que hay un sinnúmero de razones que también deben ser consideradas más allá de la ausencia de prohibición, pues el silencio no necesariamente admite. Entre las más relevantes está el uso de las bebidas en los tiempos bíblicos, algo que tiende más a la alimentación que al esparcimiento, muy probablemente con una menor graduación de alcohol que en nuestros días —nadie en su sano juicio moja pan en Whisky o Vodka a la hora del almuerzo—, y está también el aspecto prudencial, pues que podamos hacer algo no necesariamente significa que debamos hacerlo pragmáticamente.
Continuar leyendo

  1. Hebreos 13:17: «Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso». []


Lista de correo

Mantente en contacto. Recibe en tu correo los últimos artículos y actualizaciones.

Selecciones

¿Por dónde comenzar a estudiar la Biblia?

¿Por dónde comenzar a estudiar la Biblia?

En la mayor parte de Latinoamérica la gente ya tiene cierto conocimiento sobre Jesús. Los tres primeros evangelios (Mateo, Marcos y Lucas) son especialmente útiles para conocer su persona, pero el cuarto evangelio (Juan) fue escrito expresamente «para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre».

La gracia común

La gracia común

Los cristianos podemos aceptar con facilidad que Dios ha mostrado su amor para con nosotros de una manera especial, «en que siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros», pero regularmente obviamos que la gracia común de Dios está disponible para todas sus criaturas.

El amor de Dios hacia Caín

El amor de Dios hacia Caín

La gracia común de Dios se ve en la vida de los cainitas (la reprensión, la edificación de ciudades, el establecimiento de familias, el desarrollo tecnológico y en el florecimiento de las artes), con su expresión más grande en tu paciencia.

Organizaciones paraeclesiásticas

Organizaciones paraeclesiásticas

La completa eliminación del hambre, de la enfermedad o las injusticias no debería ser nuestra aspiración en este momento. Pero el otro extremo, la indiferencia, tampoco debería ser nuestro lugar: sabemos que siempre tendremos pobres entre nosotros, pero podemos trabajar para que no sean siempre los mismos.

Precauciones al sistematizar las Sagradas Escrituras

Precauciones al sistematizar las Sagradas Escrituras

Las Sagradas Escrituras se perciben como un armonioso sistema, con un centro al que todo apunta (Cristo), un hilo conductor que mantiene todas las partes bien cohesionadas (la historia de la redención) y un propósito que hace que todo tenga sentido (la gloria de Dios).

Una iglesia que mejora

Una iglesia que mejora

No está mal hacer planes y proyectos, no está mal tener una estrategia para administrar el fruto, pero la única mejora que puede ser considerada importante es llevar la iglesia cada vez más a su fundamento original: aquello ordenado por Cristo y documentado por sus apóstoles es la fuente de las mejoras; en eso, al tiempo de Dios, veremos un fruto que permanece.