La relación pastoral / Hebreos 13:17

[Audio] La relación pastoral

27 junio 2016 / Rafael Pérez

Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.Hebreos 13:17 RVR

Introducción

Las ovejas quieren seguir su propia ruta y los pastores en vez de pastorearlas la mantienen informadas.

Por la influencia del individualismo secular, el oficio pastoral se ha reducido al de un comunicador que trasmite ideas. Las ovejas quieren seguir su propia ruta y los pastores en vez de pastorearlas la mantienen informadas; pero Cristo le dio a su iglesia mucho más que eso. Una valiosa relación en la vida de todo creyente es su relación pastoral, relación que debe ser edificada intencionalmente a través del tiempo con el fin de llegar juntos a glorificar al Señor. El pastor ha sido dado por Cristo a su rebaño para dirigirle, cuidarle y alimentarle, con la advertencia solemne de que un día dará cuenta por cada oveja al Señor de los pastores. Ignorar el cuidado pastoral traerá gran daño, primero en la oveja y después en el pastor. En esta exposición de Hebreos 13:17 veremos lo que Cristo demanda a sus ovejas (que obedezcan y se sujeten a sus pastores), la razón que se nos da y la motivación para hacerlo.


Audio La relación pastoral. Sermón predicado en nuestra iglesia el Domingo 26 de Junio del 2016. Descargar MP3

Guillermo William Carey

Biografía de Guillermo Carey: un testimonio de perseverancia

1 junio 2016 / Rafael Pérez

Introducción

Por cientos de años los reformadores habían centrado su atención en reformar la iglesia existente, ahora Carey quería llevar la iglesia existente ya reformada a la periferia.

Guillermo Carey es uno de los personajes mejor documentados en la historia de la iglesia. Sus biografías son muchas, con distintos niveles de profundidad, y se han publicado en varios idiomas; existen instituciones que preservan su legado, su correspondencia ha sido preservada y está disponible para consulta y el hecho mismo de que tuviera una personalidad relativamente abierta facilita poner la luz en casi cualquier etapa o aspecto de su vida para tratar de estudiarlo. Siendo así, compilar los datos ya existentes o resumirlos es redundar, pero aún hay oportunidad de conocer mejor a Guillermo Carey, yendo más allá de los datos, mirándolo a la luz de su contexto histórico y las corrientes de su tiempo. Para entender a un hombre hay que entender su tiempo, no para encontrar las similitudes, sino las diferencias, pues es en esos contrastes que su causa (qué le impulsaba) y sus obras (cómo respondió) se comienzan a explicar. Carey se levantó en Inglaterra para llamar la atención hacia una causa que tenía sin cuidado a la generalidad de los hombres de su tiempo: la evangelización de los paganos. Hoy su intención no impresiona mucho, pero en su tiempo era un proyecto provocador. Por cientos de años los reformadores habían centrado su atención en reformar la iglesia existente, ahora Carey quería llevar la iglesia existente ya reformada a la periferia. Es esperable que su proyecto levantara suspicacia, sino abierto rechazo; prevalecía la idea de que apelar directamente al pueblo no cristiano siempre levantaba revueltas y que la diplomacia (apelando al príncipe) podía hacer mucho más que la evangelización personal para extender el reino. La experiencia no muy lejana había casi demostrado que cualquier intento de dar testimonio entre los paganos sin contar con el magistrado terminaba o en grupos marginales sincréticos o en desórdenes. Si se añade el hecho de que intereses comerciales que operaban allí a dónde él se pretendía dirigir veían con malos ojos la llegada de otros actores, al entender que las iniciativas de esto podrían terminar afectando la estabilidad de sus empresas, como de hecho había ocurrido en otras partes del mundo. Tenemos así la tormenta perfecta, operando aún antes de salir del puerto.
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Libros, Hábito de lectura

Diez consejos para leer más libros

18 enero 2016 / Rafael Pérez

Pregunta
Quisiera comenzar a leer, pero no tengo el tiempo para hacerlo. Y cuando logro apartar el tiempo, pronto pierdo el interés. ¿Cómo es que algunas personas pueden leer tantos libros en un año?

Quisiera que mis hermanos no solamente leyeran más, sino también que leyeran mejor; pero si no logran leer como tal de poco sirve que tengan el mejor criterio del mundo para seleccionar sus libros. Se habla mucho acerca de discernir lo que se lee, pero sospecho que el problema es aún más básico: lectores. Posiblemente, la media de los cristianos de nuestro día podría pasar un año completo (o toda su vida) sin leer un libro completo; ni siquiera de las Sagradas Escrituras. Es perfectamente posible leer doce libros en un año y con algo de diligencia aún más, pero por algún punto hay que comenzar. Si con estos consejos alguien pasa de ninguno a uno, ya es una gran cosa. No pongo en práctica todos estos consejos a la vez ni encuentro práctico hacerlo, son cosas que me han sido de utilidad en un momento u otro (o leí en alguna parte o alguien me recomendó) y ahora comparto sin orden concreto.

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[Cita] No hay otro camino

16 enero 2016 / Rafael Pérez

persona-citaNo hay otro camino. Más si no estamos totalmente convencidos de que no hay otro camino, no estamos preparados ni para la reforma ni para la renovación. No estamos listos para la revolución que agitará a la Iglesia Evangélica. Si yo creo que existen otras respuestas finales en las esferas del arte, la historia, la psicología, la sociología, la filosofía o cualquier otra disciplina que me concierne; si pienso que hay otras respuestas después que el hombre se ha apartado de Dios; si imagino que tenemos algo más que pequeñas y esporádicas respuestas; si pienso así, es que no estoy preparado para la revolución —revolución constructiva— que la Iglesia Evangélica necesita tan desesperadamente.Francis A. Shaeffer, en su libro de 1969 Muerte en la Ciudad (basado en el libro de Jeremías). Una cita memorable, aún más por lo fresca que sigue estando 47 años después.

Salvación / Familia

¿Por qué el Señor no salva a mi familiar?

14 enero 2016 / Rafael Pérez

Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Romanos 9:26

Pregunta
Si el Señor tuvo de mí misericordia y abrió mis ojos para que pudiera ver a Cristo, ¿por qué no salva a mi familiar?

Recientemente en dos ocasiones y decenas de veces en los últimos años he tenido que responder la pregunta. Yo mismo se la hago al Señor frecuentemente con diferentes palabras. Escribo ahora esto no tanto con la intención de darle respuesta, sino con la intención de dar aliento. Supongo que cualquier cristiano medianamente instruido realmente puede —o podrá eventualmente— responderla, lo que es difícil es lidiar con la respuesta. Una cosa es admitir la soberanía de Dios y otra vivir a la luz de ella, y Dios espera de nosotros ambas cosas: no solamente que aceptemos sus designios, sino también que aprendamos a vivir en consecuencia. No sé si pueda lograrlo, pero lo que pretendo con este corto artículo es ayudar a mis hermanos a glorificar al Señor en sus relaciones con familiares que aún no han creído. Es cambiar la pregunta, en vez de intentar responder por qué el Señor no los ha salvado, mostrar lo que sí está a nuestro alcance y es ahora mismo perfectamente accionable.

Primero el deseo, luego la impotencia

Ese anhelo impotente, al ser mal canalizado por nosotros puede traer mucho mal: familias destruidas innecesariamente o un mal testimonio.

Cuando el Señor milagrosamente abre nuestros ojos a la realidad de Cristo y venimos a Él, es natural que anhelemos la misma experiencia para los nuestros. Podemos orar con fervor y testificar con pasión solamente para constatar lo ajeno que siguen estando ante esto que ha llegado a ocupar en nosotros el lugar más importante y es ahora el centro de nuestras vidas. Con el tiempo, ese anhelo puede llegar a convertirse en impotencia: primero queremos que sus ojos puedan ser abiertos, luego esperamos que ellos abran los ojos y más tarde tratamos de abrirle los ojos nosotros mismos o hasta les demandamos que vean, pero no es posible. Puede hasta darse el caso en que ellos quieran complacernos y nos digan que han logrado ver alguna sombra difusa, ¡entonces nos emocionamos! Para con el tiempo terminar decepcionados al encontrar que pretendieron verle, pero que realmente aún no han visto a Cristo. En el mejor de los casos podemos concluir en que la salvación es del Señor(A), pero aun así, ese anhelo impotente, al ser mal canalizado por nosotros puede traer mucho mal: familias destruidas innecesariamente o un mal testimonio al faltar en cumplir ante nuestros familiares aquello que Dios ha demandado de nosotros (amor sacrificial, sujeción, obediencia) mientras esperamos aquello que nosotros no podemos demandar de Él (salvación). La salvación es un don de Dios, algo que está en el ámbito de su soberanía, pero hay cosas que deberíamos estar haciendo ahora mismo ante nuestros familiares aunque no sean creyentes. Presento tres de ellas a continuación en forma de oportunidades.
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  1. Salmos 3:8 []

Sermón del Monte / Mateo

Introducción al estudio de las Bienaventuranzas

12 enero 2016 / Rafael Pérez

Este material sobre las Bienaventuranzas lo desarrollé mientras me preparaba para exponer el Sermón del Monte el año pasado en nuestra iglesia local. (No he terminado de exponerlo, estoy en la recta final, con dos sermones pendientes a predicar próximamente: 31 de Enero y 7 de Febrero, con la ayuda del Señor.) Luego lo aumenté y transformé en ensayo para presentarlo en una maestría en teología que estoy cursando. Aunque es relativamente extenso, lo comparto ahora íntegramente para introducir una serie sobre las bienaventuranzas que pretendo comenzar a publicar a partir de mañana miércoles aquí en el blog. Pueden escuchar también el audio de la antepenúltima exposición: Cuidado ante los falsos profetas (Mateo 7:15).

Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo. Mateo 5:1-2

Su lugar en el Evangelio de Mateo

Gran parte de los aspectos prácticos de la vida cristiana, para entenderlos correctamente, deben ser rastreados hasta el Sermón del Monte.

Esta parte Mateo, que abarca los capítulos del cinco al siete, constituye la más extensa unidad de enseñanza discursiva de nuestro Señor Jesucristo documentada en este evangelio. Mateo incluye dos discursos más: uno exclusivamente para sus discípulos, sobre el siervo y su misión (10:16-42), y el discurso de las siete parábolas del reino (13:1-52), pero no son tan extensos ni abarcan tantos temas como este primero. Está compuesto por instrucciones directas, parábolas, explicaciones sobre la ley, advertencias y consejos misceláneos. El discurso completo se conoce como El Sermón del Monte y la primera sección como Las Bienaventuranzas: una descripción de cómo deberían ser el carácter y el testimonio de los ciudadanos del reino. Este discurso permea todo el cuerpo de su enseñanza, a un punto tal, que gran parte de los aspectos prácticos de la vida cristiana, para entenderlos correctamente, deben ser rastreados hasta el Sermón del Monte.
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