Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. (2 Corintios 4:17-18)
Regularmente tengo con mi barbero unas conversaciones existenciales muy profundas mientras me corta el cabello. La del sábado pasado giró en torno a la falacia de que si en este mundo hacemos las cosas bien entonces nos irá bien. Rafael —me dijo— yo veo que eres un tipo tranquilo, que no estás muy en el medio, que lo tuyo es la lectura y la iglesia, por eso «te ha ido bien». (Las comillas son mías.) Evidentemente él conoce el cabello que crece sobre mi cabeza, pero desconoce totalmente lo que sucede por dentro, por eso me tiene sobrevaluado. Ignora que se manifiestan en mí unas tranquilas expresiones de la maldad tan perversas como en cualquier otro ser humano más movido. En aquellos que somos algo introvertidos muchas veces se cuecen a fuego lento los más mortales banquetes del pecado. Judas, por ejemplo, no era tan impulsivo como Pedro o tan activo como Jacobo y Juan, los hijos de Zebedeo a quienes por su temperamento Cristo apellidó Boanerges, esto, es hijos del trueno(A). Judas nunca pidió que descendiera fuego para consumir a nadie(B) ni cortó ninguna oreja(C), nunca intentó ser el primero en el grupo u ocupar lugares especiales(D), pero en su tranquilidad, lo carcomía lentamente el pecado. En lo anterior se demuestra que ni ser enérgico anuncia carnalidad ni ser reflexivo santidad, que el temperamento no necesariamente anuncia el carácter. Continuar leyendo →
Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? (Génesis 3:9-11)
Las redes sociales están llenas de falsas voces que imitando la voz de Dios le dicen a la gente con «comezón de oír» lo que la gente quiere.
Muchos quieren escuchar la voz de Dios, pero es posible que cuando la escuchen salgan corriendo despavoridos a esconderse detrás de los árboles, como Adán; y al igual que Adán, respondan llenos de miedo: «oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí». Esperan escuchar una voz amigable, una que esté de acuerdo con ellos, una que no les confronte ni les contradiga, y en su búsqueda, terminan siendo engañados o engañándose a ellos mismos. Otros desperdician su tiempo haciendo copy & paste de diferentes partes de la voz de Dios y con ellos fabrican una nueva voz —sinterizada y falsa— que dice lo que quieren escuchar. Las redes sociales están llenas de falsas voces que imitando la voz de Dios le dicen a la gente con «comezón de oír»(A) lo que la gente quiere. «No te dejaré ni te desampararé»(B), «esfuérzate y sé valiente»(C) y «si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?»(D) no son comodines de la revelación de Dios aplicables a un universo ilimitado de situaciones, sino mensajes específicos y particulares dados por Dios a determinadas personas en un contexto. Como el falso profeta Hananías, esos fabricantes de voces hacen que el pueblo confíe en mentiras y les anuncian paz y tranquilidad a la gente cuando lo que verdaderamente necesita es arrepentimiento.
Entonces dijo el profeta Jeremías al profeta Hananías: Ahora oye, Hananías: Jehová no te envió, y tú has hecho confiar en mentira a este pueblo. Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí que yo te quito de sobre la faz de la tierra; morirás en este año, porque hablaste rebelión contra Jehová. Y en el mismo año murió Hananías, en el mes séptimo. (Jeremías 28:15-17)
¡Qué vida tendríamos si consintiéramos en ser sólo ramas! Querido hijo de Dios, aprende la lección. Sólo tienes que hacer una cosa: sé una rama, nada más, nada menos. Sé una rama; Cristo será la vid que te lo dará todo. Y el labrador, el Dios todo poderoso, que hace que la vid sea lo que es, hará lo necesario para que la rama sea lo que debe ser.
—Andrew Murray (1828- 1917),
Predicador y Escritor Sudafricano.
[En su libro La Vid Verdadera.]
(Este es un nuevo formato que desde ayer estoy utilizando en la enseñanza, se trata de definir un concepto utilizando lo que de él se nos revela en las escrituras. No siempre me es posible compartir todas las referencias que sustentan un concepto, pero de este modo los hermanos pueden anotar las citas —marcadas con letras en cada parte de la definición— y luego profundizar en su estudio. El objetivo es lograr que nuestros hermanos formen sus conceptos siguiendo la revelación de Dios y no la cultura popular.) Continuar leyendo →
Seis días se trabajará, mas el séptimo día será de reposo, santa convocación; ningún trabajo haréis; día de reposo es de Jehová en dondequiera que habitéis. (Levíticos 23:3)
Este artículo lo escribí con parte de las notas que produje para el segundo punto del sermón que prediqué el pasado domingo en nuestra iglesia (La respuesta de Dios para el exceso de trabajo) y se quedaron fuera por falta de espacio. Pueden leer el artículo anterior con el primer punto: La bendición del trabajo.
Así como algunos adolescentes fuman sin desearlo para aparentar ser grandes, muchos adultos simulan tener la agenda llena y muchas llamadas entrando, para aparentar ser importantes.
El el agitando mundo actual todos pretenden estar ocupados en la labor de «ganarse la vida», tanto, que entrar en reposo está mal visto. Hasta quien por pereza no está trabajando simula estarlo: se mueve de un lado a otro sin un rumbo claro para que su falta de acción no llame la atención. Detenerse o moverse lento, según la corriente de este mundo, está mal visto, si intentamos detenernos pronto el mundo se encargará de darnos un bocinazo para ponernos en movimiento. Quizás sea una actitud aprendida, pues así como algunos adolescentes fuman sin desearlo para aparentar ser grandes, muchos adultos simulan tener la agenda llena y muchas llamadas entrando, para aparentar ser importantes. La realidad es que casi todo el mundo está menos ocupado de lo que parece y la pereza(A) —no solamente el exceso de trabajo— sigue siendo un problema en el aparentemente ocupado mundo actual.
No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. (Hebreos 13:2)
Reto:
Diga el nombre de —por lo menos— tres personajes del Antiguo Testamento que hospedaron ángeles.(A)
Solución:
Abraham, Lot, Manoa y Gedeón.
(Ya este Bibliotero está cerrado. Pronto publicaremos otros en los que podrás participar.)
Pregunta:
¿Debemos los cristianos practicar la meditación?
Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. (Isaías 26:3)
La respuesta corta es un claro que sí, pero con una larga advertencia de cuidado. Existe una gran diferencia entre la meditación cristiana y cualquier otro tipo de meditación, un aspecto distinto es el siguiente: en la nuestra, el objetivo no es dejar la mente en blanco o conseguir entrar en determinado estado de ánimo por medio de la repetición de un estribillo; lo que nosotros hacemos es meditar en la ley de Dios de día y de noche(A), iluminando con ella nuestro camino(B) para desplazar la oscuridad del error y alcanzar así una certidumbre de paz, certidumbre que tiene su origen en las firmes promesas de Dios y no en la autosugestión, el autoengaño o positivismo. LLevamos cautivo todo pensamiento propio a la obediencia de Cristo(C). Al meditar se altera nuestro estado de ánimo, pudiendo en ocasiones pasar del desespero al amparo, pero no es el efecto de dejar la mente en blanco o de las vanas repeticiones, sino, de un acto racional: haber encontrado dirección, afirmación o gozo al entender la ley de Dios. Continuar leyendo →
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.