Estudiar Teología

Cinco buenas razones para estudiar en un instituto bíblico

30 septiembre 2014 / Rafael Pérez

Antes de compartir las razones tengo que hacer un preámbulo. Escribo este artículo ocho años después de haber escrito otro, en este mismo blog, de temática similar, pero con conclusiones diametralmente opuestas. Quizás los lectores más antiguos podrán recordar mi anterior posición. Prefiero no enlazarlo para evitar distraer (quien desee leerlo puede solicitarlo abajo y se lo enviaré), solamente lo menciono como testimonio, pues por la gracia del Señor mis conclusiones de hoy son distintas a las de ayer y dieciséis años después de que comencé, he vuelto a matricularme para estudiar formalmente teología. Pasemos entonces a las razones, saltaré las más básicas o elementales —como la responsabilidad ante el Señor de ser un obrero diligente, o la adquisición de conocimientos— para enfocarme en las que comúnmente no se toman en cuenta.

Pregunta
¿Qué razones podría tener un maestro o pastor para matricularse en un instituto bíblico en vez de desarrollar sus estudios como un autodidacta?

Cinco (5) razones

Si eres un pastor o un maestro que estás pensando inscribirte en un instituto bíblico, haces muy bien al considerar detenidamente tus razones antes de entrar, pues requerirá un sacrificio enorme. Y a menos que puedas recordarte a ti mismo varias veces en el camino tus verdaderas motivaciones, será muy difícil que llegues al final. Yo mismo escribí estas cinco para volver a leerlas.
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Ley de Dios

Un contrasentido: el pueblo de Dios sin la Palabra de Dios

29 septiembre 2014 / Rafael Pérez

Y al sacar el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, el sacerdote Hilcías halló el libro de la ley de Jehová dada por medio de Moisés. Y dando cuenta Hilcías, dijo al escriba Safán: yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. Y dio Hilcías el libro a Safán. Y Safán lo llevó al rey, y le contó el asunto, diciendo: tus siervos han cumplido todo lo que les fue encomendado. Han reunido el dinero que se halló en la casa de Jehová, y lo han entregado en mano de los encargados, y en mano de los que hacen la obra. Además de esto, declaró el escriba Safán al rey, diciendo: el sacerdote Hilcías me dio un libro. Y leyó Safán en él delante del rey. Luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos. 2 Crónicas 34:14-19

No se nos dice cómo sucedió, pero durante décadas la ley de Dios se había dado por perdida en Israel.

Esta es una porción del Antiguo Testamento relativamente bien conocida, se trata del hallazgo del libro de la ley mientras se reconstruía el templo en tiempos del rey Josías. Yo he expuesto varias veces este texto, pero no me había percatado de este contrasentido que ayer, al exponerlo nuevamente llamó mi atención. No se nos dice cómo sucedió, pero durante décadas la ley de Dios se había dado por perdida en Israel. Quizás durante el período de alguno de los llamados «reyes malos» alguien se encargó de destruir todos los ejemplares existentes, cosa que le hubiera resultado muy conveniente para irse por la libre, reinando como los otros reyes, quizás fue el desinterés general del pueblo por las Escrituras lo que hizo que virtualmente desaparecieran (que nadie las preservara), lo cierto es que cuando buscaba otra cosa, el sacerdote Hilcías encontró un tesoro que se había dado por perdido: «el libro de la ley de Jehová dada por medio de Moisés». La historia corta es que al encontrarlo se sorprendió tanto que inmediatamente se lo entregó al escriba Safán y este se lo leyó al Rey Josías. Entonces Josías se arrepintió, consultó a la profetiza Hulda, «y subió el rey a la casa de Jehová con todos los varones de Judá, y con todos los moradores de Jerusalén, con los sacerdotes y profetas y con todo el pueblo, desde el más chico hasta el más grande; y leyó, oyéndolo ellos, todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová». He mencionado intencionalmente al rey, a los sacerdotes, levitas, profetas, ancianos y a todos los moradores, grandes y chicos, por lo siguiente.
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Caín y Abel

El amor de Dios hacia Caín

26 septiembre 2014 / Rafael Pérez

Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo a Caín: ¿por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.Génesis 4:3-7

Seleccioné este título para este estudio a pesar de reconocer sus debilidades. El amor de Dios se expresa en las Escrituras en dos manera distintas: un atributo comunicado de su carácter, posiblemente el fundamental («Dios es amor(A)», y una disposición favorable suya hacia determinadas personas («por su gran amor con que nos amó(B)»). El caso de Caín entra dentro del primero, pero no en el segundo: no fue amado por Dios de una manera especial, sino general, al igual que lo son todos los hombres(C). Cuando lo escribí (mayo pasado) no le di un título específico, sino solamente el tema: la gracia común en el libro de Génesis’, pero el tema también era mucho más general que su alcance: Caín y sus hijos. Preferí el actual, aunque con esta salvedad.

Propósitos de este estudio

Cuando el avance del hombre sobre la tierra sucede de espaldas a Dios, cualquier recurso que potencialice sus capacidades (conocimientos, herramientas, innovaciones) potencializará también la expresión de la maldad que está en él.

Este es un estudio acerca de la doctrina de la gracia común en el libro de Génesis. El primer propósito del mismo es (1) mostrar cómo la gracia común de Dios se hace evidente muy temprano en la historia del hombre, en especial, justo después de la primera evidencia de su gracia especial en el protoevangelio (Génesis 3). La evidencia está en el trato de Dios con Caín a pesar de que sabemos que este «era del maligno(D)» y la forma en que prosperaron materialmente Caín y los suyos a pesar de haber salido de la presencia de Jehová(E). Entiendo que rastrear esta doctrina hasta la historia más temprana puede aportar a la teología sistemática, pero propongo también que desde el libro mismo (específicamente Génesis 4) se puede exponer esta doctrina, algo que podría aportar a la teología bíblica. El segundo propósito es más práctico que el primero: (2) demostrar que la gracia común puede ser el punto de partida para una aproximación cristiana a la cultura (la ciudad, la tecnología y las artes), partiendo de la siguiente premisa: cuando el avance del hombre sobre la tierra sucede de espaldas a Dios(F), cualquier recurso que potencialice sus capacidades (conocimientos, herramientas, innovaciones) potencializará también la expresión de la maldad que está en él (será directamente proporcional a esta(G)), pero no por ello deberíamos inferir que estos recursos o el avance mismo que pudieran producir son inherentemente malos. Se evidenciará que el pecado no estaba en el ingenio, en la creatividad o en los medios desarrollados por los cainitas, sino en la naturaleza caída que heredamos todos los hombres desde Adán y en su decisión particular de administrar la creación de espaldas a su creador. Pretendo demostrar que cualquier expresión del desarrollo humano tiene su origen en la mayordomía de la creación (Génesis 2), pero que a consecuencia del pecado, las obras de los hombres —a diferencia de las obras de Dios(H)— siempre son imperfectas y propensas a la corrupción. Siendo así, concluiré que en vez de abstraernos de la cultura (generalizando cualquier avance como algo malo) o abrazarla sin mayor cuestionamiento, podemos participar en ella con precaución y cumplir así una mejor mayordomía(I).
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  1. 1 Juan 4:8 []
  2. Efesios 2:4 []
  3. Juan 3:16 []
  4. 1 Juan 3:12 []
  5. Génesis 4:16 []
  6. La separación entre la generación de Caín y Dios se hace dramáticamente palpable en Génesis 4:16: «Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén». []
  7. Un ejemplo de cómo el avance de la tecnología potencializa la maldad es la Torre de Babel (Génesis 11): «les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla», «y dijeron: vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo». Pasar de la piedra al ladrillo permitió proyectos de mayor envergadura, oportunidad que avivó en ellos la soberbia. []
  8. Así evaluó Dios mismo sus obras en Génesis 1:31: «Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera». []
  9. La mayordomía de la creación puede ser un buen principio rector para evitar por un lado el ascetismo (abstraerse del mundo) y por el otro la mundanalidad (participar sin condición). []

Insatisfacción

Prosperidad sin satisfacción

23 septiembre 2014 / Rafael Pérez

Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto.Hageo 1:5, 6

Él creó nuestro corazón, y solamente Él tiene la capacidad para dar verdadera satisfacción a nuestra alma; sin Él, todo es absurdo.

Mientras estudiaba para predicar sobre el libro de Hageo en marzo pasado, encontré la siguiente lección que se ha quedado en mi mente: es posible prosperar fuera de Dios (edificar un patrimonio, una carrera exitosa, tener el reconocimiento de los hombres) pero para disfrutar esas cosas —no solamente tenerlas—, Dios tiene que estar presente, en el primer lugar de nuestras vidas, pues Él es el dueño de las cosas que administramos y por su voluntad las tenemos, pero también Él creó nuestro corazón, y solamente Él tiene la capacidad para dar verdadera satisfacción a nuestra alma; sin Él, todo es absurdo. Los judíos que habían venido del exilio fueron providencialmente enriquecidos por Dios antes de salir de Persia, pero al poseer tal riqueza, olvidaron la fuente y se dedicaron a atender sus propios asuntos. La reprensión de Dios vino a ellos de diferentes maneras, pero una que comúnmente se pasa por alto es la siguiente: falta de disfrute: se esforzaban por sembrar, pero recogían poco fruto; comían y bebían, pero seguían con hambre y con sed; podían vestirse, pero seguían teniendo frío, y quienes trabajaban para otros encontraban como si su paga viniera en una bolsa rota, pues nunca era suficiente. La paradoja es la siguiente: tenían tierras, dinero, comida y casas artesonadas, su problema no era la carencia, sino la falta de satisfacción, a pesar de su abundancia de recursos materiales. En ese mismo punto se encontraba el autor de Eclesiastés (tristemente prosperado).
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Consejos

Cinco buenas prácticas para aconsejar

22 septiembre 2014 / Rafael Pérez

Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros.Romanos 15:14

Nuestra común responsabilidad

Cuando nos sentimos inclinados a lo que es bueno y sabemos lo que Dios ha dispuesto, podemos comenzar a aconsejar.

Aconsejar es la responsabilidad de todos los miembros de una iglesia local y no solamente de sus líderes, este es uno de los medios usados por Dios para nuestra santificación y ayuda a evitar y resolver los conflictos en la iglesia. No todos tendrán la misma madurez y experiencia, pero todos deben desear hacerlo y para ello deberían capacitarse y aprovechar las oportunidades. Algo interesante es que el apóstol Pablo cuando animó a la iglesia de los romanos a que se aconsejaran los unos a los otros, las dos cualidades que mencionó fueron la bondad y el conocimiento, no el oficio ni la experiencia: la bondad es una inclinación a lo que es bueno (virtuoso), el conocimiento es el de la voluntad de Dios. Así, cuando nos sentimos inclinados a lo que es bueno y sabemos lo que Dios ha dispuesto, podemos comenzar a aconsejar. Quizás inicialmente no se involucren todos en una consejería formal o manejen casos complejos, pero podrían comenzar en simples conversaciones. Una manera de hacerlo es compartir con nuestros hermanos no solamente nuestras opiniones al respecto de un asunto, sino hacerlo con la intención de edificarles. Convertir una opinión en un consejo agregando la intención de edificación es el primer paso.
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Iniciativa de Dios en la salvación

[Audio] Misericordia de David hacia MefiBoset

15 agosto 2014 / Rafael Pérez

Audio Misericordia de David hacia Mefi-Boset. Sermón predicado en nuestra iglesia el Domingo 10 de Agosto del 2014. Descargar MP3

El rey le dijo: ¿no ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies. Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: he aquí tu siervo.2 Samuel 9:3, 6 RVR

Introducción

La gloria de Dios es aún más grande cuando su amor es aún más manifiesto.

Las historias narradas en el Antiguo Testamento no solamente contienen lecciones prácticas para llevar una vida piadosa, sino que apuntan figuradamente a diferentes doctrinas que alcanzan su mayor claridad con la venida de Jesucristo, que es el punto culminante de toda la revelación. Estas anticipaciones figuradas reciben el nombre de Tipos (o simbolismo tipológico). Esto fue lo que permitió que los primeros cristianos entendieran que verdaderamente Jesús es el Cristo anunciado y esperado. Hoy veremos una tipología histórica de nuestra salvación con la figura del rey David y la gracia que mostró hacia Mefi-boset. Veremos que la salvación es la iniciativa de Dios, que se ofrece no por obras o méritos sino por pura gracia, que tiene su origen en los méritos de alguien más, que se recibe con profundo agradecimiento y humillación y que seremos capacitados para recibir sus beneficios. Terminaremos viendo que la promesa de salvación puede permanecer a pesar de nuestros errores, pues cuando venimos arrepentidos llegamos a experimentar aún más profundamente el misericordioso amor de Dios; que la gloria de Dios es aún más grande cuando su amor es aún más manifiesto.



Selecciones

La gracia común

La gracia común

Los cristianos podemos aceptar con facilidad que Dios ha mostrado su amor para con nosotros de una manera especial, «en que siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros», pero regularmente obviamos que la gracia común de Dios está disponible para todas sus criaturas.

El amor de Dios hacia Caín

El amor de Dios hacia Caín

La gracia común de Dios se ve en la vida de los cainitas (la reprensión, la edificación de ciudades, el establecimiento de familias, el desarrollo tecnológico y en el florecimiento de las artes), con su expresión más grande en tu paciencia.

Un contrasentido: el pueblo de Dios sin la Palabra de Dios

Un contrasentido: el pueblo de Dios sin la Palabra de Dios

Israel dejó de lado la ley Dios y mantuvo por un tiempo todo su aparato político, religioso y social. Sin embargo, lo único que puede preservar al pueblo de la idolatría es tener Su palabra en el centro. Si la quitamos, no hay fuente de autoridad para sostener las instituciones.

Fruto: por su gracia y para su gloria

Fruto: por su gracia y para su gloria

Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.

Prosperidad sin satisfacción

Prosperidad sin satisfacción

Dios tiene que estar presente, en el primer lugar de nuestras vidas, pues Él es el dueño de las cosas que administramos y por su voluntad las tenemos, pero también Él creó nuestro corazón, y solamente Él tiene la capacidad para dar verdadera satisfacción a nuestra alma; sin Él, todo es absurdo.

Una iglesia que mejora

Una iglesia que mejora

No está mal hacer planes y proyectos, no está mal tener una estrategia para administrar el fruto, pero la única mejora que puede ser considerada importante es llevar la iglesia cada vez más a su fundamento original: aquello ordenado por Cristo y documentado por sus apóstoles es la fuente de las mejoras; en eso, al tiempo de Dios, veremos un fruto que permanece.