Libros, Hábito de lectura

Diez consejos para leer más libros

18 enero 2016 / Rafael Pérez

Pregunta
Quisiera comenzar a leer, pero no tengo el tiempo para hacerlo. Y cuando logro apartar el tiempo, pronto pierdo el interés. ¿Cómo es que algunas personas pueden leer tantos libros en un año?

Quisiera que mis hermanos no solamente leyeran más, sino también que leyeran mejor; pero si no logran leer como tal de poco sirve que tengan el mejor criterio del mundo para seleccionar sus libros. Se habla mucho acerca de discernir lo que se lee, pero sospecho que el problema es aún más básico: lectores. Posiblemente, la media de los cristianos de nuestro día podría pasar un año completo (o toda su vida) sin leer un libro completo; ni siquiera de las Sagradas Escrituras. Es perfectamente posible leer doce libros en un año y con algo de diligencia aún más, pero por algún punto hay que comenzar. Si con estos consejos alguien pasa de ninguno a uno, ya es una gran cosa. No pongo en práctica todos estos consejos a la vez ni encuentro práctico hacerlo, son cosas que me han sido de utilidad en un momento u otro (o leí en alguna parte o alguien me recomendó) y ahora comparto sin orden concreto.

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[Cita] No hay otro camino

16 enero 2016 / Rafael Pérez

persona-citaNo hay otro camino. Más si no estamos totalmente convencidos de que no hay otro camino, no estamos preparados ni para la reforma ni para la renovación. No estamos listos para la revolución que agitará a la Iglesia Evangélica. Si yo creo que existen otras respuestas finales en las esferas del arte, la historia, la psicología, la sociología, la filosofía o cualquier otra disciplina que me concierne; si pienso que hay otras respuestas después que el hombre se ha apartado de Dios; si imagino que tenemos algo más que pequeñas y esporádicas respuestas; si pienso así, es que no estoy preparado para la revolución —revolución constructiva— que la Iglesia Evangélica necesita tan desesperadamente.Francis A. Shaeffer, en su libro de 1969 Muerte en la Ciudad (basado en el libro de Jeremías). Una cita memorable, aún más por lo fresca que sigue estando 47 años después.

Salvación / Familia

¿Por qué el Señor no salva a mi familiar?

14 enero 2016 / Rafael Pérez

Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Romanos 9:26

Pregunta
Si el Señor tuvo de mí misericordia y abrió mis ojos para que pudiera ver a Cristo, ¿por qué no salva a mi familiar?

Recientemente en dos ocasiones y decenas de veces en los últimos años he tenido que responder la pregunta. Yo mismo se la hago al Señor frecuentemente con diferentes palabras. Escribo ahora esto no tanto con la intención de darle respuesta, sino con la intención de dar aliento. Supongo que cualquier cristiano medianamente instruido realmente puede —o podrá eventualmente— responderla, lo que es difícil es lidiar con la respuesta. Una cosa es admitir la soberanía de Dios y otra vivir a la luz de ella, y Dios espera de nosotros ambas cosas: no solamente que aceptemos sus designios, sino también que aprendamos a vivir en consecuencia. No sé si pueda lograrlo, pero lo que pretendo con este corto artículo es ayudar a mis hermanos a glorificar al Señor en sus relaciones con familiares que aún no han creído. Es cambiar la pregunta, en vez de intentar responder por qué el Señor no los ha salvado, mostrar lo que sí está a nuestro alcance y es ahora mismo perfectamente accionable.

Primero el deseo, luego la impotencia

Ese anhelo impotente, al ser mal canalizado por nosotros puede traer mucho mal: familias destruidas innecesariamente o un mal testimonio.

Cuando el Señor milagrosamente abre nuestros ojos a la realidad de Cristo y venimos a Él, es natural que anhelemos la misma experiencia para los nuestros. Podemos orar con fervor y testificar con pasión solamente para constatar lo ajeno que siguen estando ante esto que ha llegado a ocupar en nosotros el lugar más importante y es ahora el centro de nuestras vidas. Con el tiempo, ese anhelo puede llegar a convertirse en impotencia: primero queremos que sus ojos puedan ser abiertos, luego esperamos que ellos abran los ojos y más tarde tratamos de abrirle los ojos nosotros mismos o hasta les demandamos que vean, pero no es posible. Puede hasta darse el caso en que ellos quieran complacernos y nos digan que han logrado ver alguna sombra difusa, ¡entonces nos emocionamos! Para con el tiempo terminar decepcionados al encontrar que pretendieron verle, pero que realmente aún no han visto a Cristo. En el mejor de los casos podemos concluir en que la salvación es del Señor(A), pero aun así, ese anhelo impotente, al ser mal canalizado por nosotros puede traer mucho mal: familias destruidas innecesariamente o un mal testimonio al faltar en cumplir ante nuestros familiares aquello que Dios ha demandado de nosotros (amor sacrificial, sujeción, obediencia) mientras esperamos aquello que nosotros no podemos demandar de Él (salvación). La salvación es un don de Dios, algo que está en el ámbito de su soberanía, pero hay cosas que deberíamos estar haciendo ahora mismo ante nuestros familiares aunque no sean creyentes. Presento tres de ellas a continuación en forma de oportunidades.
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  1. Salmos 3:8 []

Sermón del Monte / Mateo

Introducción al estudio de las Bienaventuranzas

12 enero 2016 / Rafael Pérez

Este material sobre las Bienaventuranzas lo desarrollé mientras me preparaba para exponer el Sermón del Monte el año pasado en nuestra iglesia local. (No he terminado de exponerlo, estoy en la recta final, con dos sermones pendientes a predicar próximamente: 31 de Enero y 7 de Febrero, con la ayuda del Señor.) Luego lo aumenté y transformé en ensayo para presentarlo en una maestría en teología que estoy cursando. Aunque es relativamente extenso, lo comparto ahora íntegramente para introducir una serie sobre las bienaventuranzas que pretendo comenzar a publicar a partir de mañana miércoles aquí en el blog. Pueden escuchar también el audio de la antepenúltima exposición: Cuidado ante los falsos profetas (Mateo 7:15).

Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo. Mateo 5:1-2

Su lugar en el Evangelio de Mateo

Gran parte de los aspectos prácticos de la vida cristiana, para entenderlos correctamente, deben ser rastreados hasta el Sermón del Monte.

Esta parte Mateo, que abarca los capítulos del cinco al siete, constituye la más extensa unidad de enseñanza discursiva de nuestro Señor Jesucristo documentada en este evangelio. Mateo incluye dos discursos más: uno exclusivamente para sus discípulos, sobre el siervo y su misión (10:16-42), y el discurso de las siete parábolas del reino (13:1-52), pero no son tan extensos ni abarcan tantos temas como este primero. Está compuesto por instrucciones directas, parábolas, explicaciones sobre la ley, advertencias y consejos misceláneos. El discurso completo se conoce como El Sermón del Monte y la primera sección como Las Bienaventuranzas: una descripción de cómo deberían ser el carácter y el testimonio de los ciudadanos del reino. Este discurso permea todo el cuerpo de su enseñanza, a un punto tal, que gran parte de los aspectos prácticos de la vida cristiana, para entenderlos correctamente, deben ser rastreados hasta el Sermón del Monte.
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Peligro Falsos Profetas / Mateo 7

[Audio] Cuidado ante los falsos profetas

11 enero 2016 / Rafael Pérez

Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.Mateo 7:15 RVR

Introducción

Es significativo el hecho de que el Maestro no se limitara a enseñar a sus discípulos y poner un fundamento, sino también a prevenir y asegurar.

En el último tramo del sermón del monte (13-27) el Señor da varias enseñanzas cortas en una estructura de polos opuestos: dos puertas y dos caminos (ancho y estrecho), dos perfiles (lobo y oveja) y dos árboles (buenos frutos y frutos malos), dos formas de profesar a Cristo (real y superficial) y dos fundamentos (roca y arena). En ésta que hoy consideramos su atención está en el peligro que representan los falsos profetas. Es significativo el hecho de que el Maestro no se limitara a enseñar a sus discípulos y poner un fundamento, sino también a prevenir y asegurar, para que no sean movidos fácilmente. Ese mismo debería ser el proceder en nuestros días: enseñar a la iglesia a guardar todo lo que se nos ha mandado(A) mientras le prevenimos para que no sea ingenua, sino cauta.


Audio Cuidado ante los falsos profetas. Sermón predicado en nuestra iglesia el Domingo 10 de Enero del 2016. Descargar MP3

  1. Mateo 28:20 «Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.» []

[Cita] Las madres también necesitan teología

8 enero 2016 / Rafael Pérez

Si bien los libros de consejos prácticos son útiles en algunas situaciones, la esperanza que nos brindan suele ser de corta duración. En realidad, es la teología, nuestro estudio de quién es Dios y de lo que ha hecho, lo que nos brinda la esperanza verdadera, la sabiduría verdadera y la paz verdadera que necesitamos en nuestras vidas: lo que dura para siempre. La teología –el conocer a Dios– es nuestra ancla en medio del caos de la maternidad.Christina Fox, en su artículo Las madres también necesitan teología. Publicando en Desiring God

(Esta también es una buena razón para que las hermanas consideren la oportunidad de estudiar en un instituto bíblico.)



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